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De las muchas dificultades que José Smith Jr. y su esposa Emma soportaron, la que tal vez fue la más difícil, especialmente para Emma, fue perder muchos de sus preciosos bebés. Sólo 5 de sus 11 hijos vivieron más allá de los 2 años, y su única hija biológica murió al nacer. Después de que su esposo murió en 1844 y la mayoría de los Santos se trasladó al oeste, Emma permaneció en Nauvoo para criar sola a sus hijos sobrevivientes. Averiguamos qué pasó con cada uno de los hijos de los Smith y dónde terminaron en su edad adulta los sobrevivientes.

Alvin Smith

La primera de muchas muertes trágicas, el primer bebé de José y Emma, nació y murió el 15 de junio de 1828, en Harmony, Pensilvania, durante el tiempo en que se perdieron las 116 páginas que se le dieron a Martin Harris. De acuerdo con la Biblia de la familia, el bebé fue llamado Alvin, probablemente por el hermano mayor de José, que murió poco antes de que recibiera las planchas de oro. Sin embargo, la lápida solo dice "en memoria de un bebé hijo de José y Emma Smith."

Thadeus y Louisa Smith

Estos gemelos vivieron solo tres horas, nacieron el 30 de abril de 1831, en Kirtland, Ohio, y se les dio los nombres de Thadeus y Louisa en la Biblia de la familia.
Un par de gemelos nacidos el mismo día, hijos de John y Julia Murdock, fueron adoptados por los Smith poco después de perder a sus propios hijos, cuando Julia Murdock murió después de dar a luz.

José  Murdock Smith

Uno de los gemelos adoptados por Emma y José Smith, el pequeño José murió cuando tenía 11 meses de edad. Su muerte fue probablemente el resultado de una combinación de sarampión y la exposición al aire frío cuando una turba atacó al profeta José en la granja John Johnson en Hiram, Ohio.

Julia Murdock Smith


Julia y su hermano gemelo José fueron adoptados por José y Emma cuando tenían nueve días de edad, después de que su madre murió dándolos a luz y su padre no podía cuidar de ellos. A pesar de que su hermano no sobrevivió a su primer año de vida, Julia vivió hasta los 49 años. Ella tenía 13 años cuando su padre adoptivo, el profeta José, fue asesinado en la cárcel de Carthage y ella se quedó con su madre, su abuela (Lucy Mack Smith), y sus hermanos en una Nauvoo abandonada.
Se casó con Elisha Dixon cuando tenía 17 o 18 años, en contra los deseos de su familia. Poco después se trasladó con él a Texas, donde él murió unos años más tarde en un accidente de barco. Después de la muerte de su esposo, ella regresó a vivir con su madre, Emma, en Nauvoo. Fue allí donde conoció a John J. Middleton y se casó con él en 1856. Durante su matrimonio con Middleton, se unió a la Iglesia Católica, de la que su marido era un miembro devoto. Con el tiempo se trasladaron a St. Louis, Missouri. Después de 20 años, llegó a ser un matrimonio muy difícil y Julia se separó oficialmente de Middleton y regresó a Nauvoo para vivir y cuidar de su madre enferma.
Después de la muerte de su madre en 1879, Julia se fue a vivir con su hermano Alexander durante un tiempo y después con unos amigos, la familia Moffitt. Mientras vivía con los Moffitt, murió de cáncer de mama en septiembre de 1880, sin dejar posteridad.

José Smith III


José Smith III nació el 6 de noviembre de 1832, en Kirtland. Fue bautizado a los 11 años, aproximadamente 7 meses antes de que su padre muriera. Se casó con Emmeline Griswold el 22 de octubre y tuvo cinco hijos con ella durante sus 13 años de matrimonio.
Un fuerte oponente de la poligamia, se desempeñó como presidente y profeta de la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (ahora la Comunidad de Cristo), de 1860 hasta 1914.
Tras la muerte de su primer esposa, José III se casó con Bertha Madison en 1869. Ella murió en octubre de 1896, dejándolo con nueve hijos más. Conoció a Ada Rachel Clark y se casó con ella dos años más tarde, en enero de 1898 en Ontario, Canadá. Con el tiempo se trasladaron de nuevo a Missouri y tuvieron tres hijos.
José III murió a los 82 años el 10 de diciembre de 1914, y tiene una gran descendencia.

Frederick Granger Williams Smith


Llamado así por un amigo cercano de José y primer consejero de la Primera Presidencia, Frederick G. Williams, fue el segundo hijo sobreviviente de la familia de José Smith Jr. Nació en Ohio el 20 de junio de 1836. Tenía sólo 8 años de edad cuando mataron a su padre y su familia fue obligada a huir por la turba violenta una vez más. Con el tiempo se casó con Anna Marie Jones en 1857 y tuvo una hija con ella. Cayó enfermo a los 20 años y murió en abril de 1862. Su hija, Alice Fredericka, nunca se casó, y no dejó descendientes de este hijo de José Smith.

Alexander Hale Smith

Alexander Hale nació en Far West, Missouri el 2 de junio de 1838, en el tiempo de la persecución de los primeros santos. Se cree que fue llamado así por el consejero legal de la Iglesia y amigo de José, Alexander Doniphan. Alexander Smith tenía sólo 6 años cuando José y Hyrum fueron asesinados y creció teniendo pocos recuerdos de su padre.
Se casó con Elizabeth Agnes Kendall en junio de 1861 y fue bautizado en la iglesia RSUD por su hermano mayor, José Smith III, el año siguiente. Sirvió varias misiones para esa iglesia, y en algunas ocasiones viajó a Utah. Tuvo muchos llamamientos dentro de la iglesia RSUD a lo largo de su vida, y, finalmente, fue llamado como consejero del presidente de la iglesia RSUD y más tarde como patriarca de la iglesia RSUD antes de morir en Nauvoo en 1909.
Él tuvo nueve hijos con Elizabeth y tiene una gran descendencia en la actualidad.

Don Carlos Smith

Este hijo de los Smith, llamado así por el hermano menor de José Smith Jr., vivió poco más de un año. Nació el 13 de junio de 1840, y murió el 15 de agosto de 1841, debido a una epidemia en Nauvoo.

Hijo Sin nombre

Fue el último de los hijos de Emma en morir en la infancia, este niño nació muerto el 6 de febrero de 1842, en Nauvoo, sólo dos años antes de que su padre fuera asesinado.


David Hyrum Smith


Nació en noviembre de 1844, casi 5 meses después del martirio de José y de Hyrum, David nunca conoció a su padre, o al tío por el que fue nombrado. Tenía 3 años cuando Emma se volvió a casar y 16 cuando su hermano empezó la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Fue ordenado élder de la iglesia RSUD en 1863.
Se casó con Clara Charlotte Hartshorn en mayo de 1870 y tuvo un hijo con ella. Fue llamado a servir como segundo consejero de su hermano Joseph Smith III en la presidencia de la iglesia RSUD, pero la disminución en su salud mental condujo a su familia a colocarlo en el Hospital de salud mental del Estado de Illinois en 1877. Permaneció como paciente allí hasta que murió en agosto de 1904 a los 59 años.

Imagen principal y todos los retratos de Wikimedia Commons. Imagen lápida Alvin Smith de findagrave.com.



En varios lugares de las Escrituras, el Señor le dice a sus profetas que escucha el lamento, el clamor, las quejas y el llanto de sus hijos o de su pueblo. Y en casi igual cantidad de ocasiones, dice que contestará esos lamentos con consuelo, con redención e incluso a veces, vengando a su pueblo (3 Nefi 21:21, por ejemplo).

Muchas de las palabras que los profetas y otros autores de las Escrituras elevan en forma de plegaria al Señor son en tono de queja

En 2 Nefi 4, el profeta favorito de las chicas (por obediente, joven, alto, fortachón y lleno de ternura hasta las lágrimas) no sólo lamenta la debilidad de su alma que se pone triste por las cosas que sufre (oigan: sus hermanos lo querían matar), sino que también dice que llora por las noches. Sé de obispos y otros líderes que han tachado de malignos, diabólicos y pecadores a miembros de la iglesia que lloran y lloran porque padecen muchas cosas en su vida. ¿Qué le dirían a Nefi?

Casi todos los 150 Salmos del rey David son poemas y cantos de queja por la persecución que sufría de parte de sus enemigos, por la inestabilidad y la inseguridad de su pueblo, y por su situación de debilidad en esta vida terrenal. Muchos van a decir que eso era el resultado de haber cometido el doble pecado de acostarse con Betsabé y mandar a la muerte a Urías. Cierto. Puede ser. ¿Y Nefi también se lamentaba por inicuo? No parece que sea la explicación.

Además, el amor que Dios tuvo, tiene y tendrá por David hizo que lo pusiera como cabeza de la familia a través de la cual nacería el Salvador. Si leemos la vida de David, nos damos cuenta de que en muchos sentidos, también él es un símbolo de Jesucristo.

Moisés también se quejó, y no una, sino decenas de veces. Se quejó con Dios acerca de las estupideces de su pueblo (¿les suena familiar el sentimiento?). Otras veces se quejaba de su posición como profeta y portavoz del Señor, e incluso llegó a pedir la muerte para ya no soportar tanta rebelión, irreverencia, injusticia y perdición. No sé si se esté entendiendo el mensaje, el chisme, pero Moisés "pidió su relevo" varias veces. Moisés se quejó, mucho, mucho, mucho. Y es Moisés.

José Smith, el que debiera ser nuestro profeta favorito (Mahoma lo es para los musulmanes, ¿no?), era un hombre valiente, arrojado y que confiaba plenamente en el Señor. Con todo y todo, de él es esta queja: "Oh, Dios, ¿dónde estás?... ¿Hasta cuándo se detendrá tu mano... y penetrarán sus lamentos en tus oídos? ... ¿hasta cuándo sufrirán estas injurias y opresiones?". Lo que llegó a él como resultado de esa queja no fue un "deja de quejarte", sino una revelación, una porción enorme de amorosa enseñanza, doctrina consoladora, llena de fortaleza y valor, que están recogidos en las secciones 121 y 122 de Doctrina y Convenios. Luego fue liberado de la cárcel de Liberty.

Ya que estamos hablando del profeta José Smith, es justo mencionar que una queja persistente y un amargo reproche de Emma Smith sobre el tener que limpiar el salón de instrucción en el Templo de Kirtland de los deshechos de tabaco masticado y otras cosas llevó al Profeta a preguntar qué hacer y el resultado fue la revelación de la Palabra de Sabiduría, que se encuentra en la sección 89.

Un lamento, una queja persistente hizo que Dios se condoliera de su pueblo, de modo que llamó a Moisés para liberarlo, o al menos así se lo dijo el Señor mismo al llamarlo como profeta: "He oído el lamento de mi pueblo".


El capitán Moroni estaba defendiendo el pueblo nefita en las fronteras de sus territorios, reconquistó ciudades que los lamanitas habían tomado y luego se quedó largo tiempo esperando la ayuda, refuerzos y víveres del gobierno. Entonces escribió una durísima carta en la que se quejó amargamente contra el gobierno porque no recibía ayuda. Y no sólo se quejó, sino que condenó y amenazó con ir contra los gobernantes si no cambiaban su actitud.
Como resultado, el gobierno expuso la terrible situación de insurrección que estaba padeciendo y Moroni corrió para auxiliar en la situación precaria del gobierno, y entonces ambos se ayudaron mutuamente.

Finalmente, tenemos el ejemplo del Salvador. Cuando Jesús dice "¿Hasta cuándo...?", lo que está emitiendo es una queja. Lo mismo pasa cuando habla de su pueblo, al contemplar la Ciudad Santa desde el Monte de los Olivos, diciendo "¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados, cuántas veces quise juntar a tus hijos... mas no quisiste".

Por si eso fuera poco, no necesitan más contexto dos quejas directas con Su Padre: "Si es posible, pase de mí esta copa" es una expresión sincera como la de un niño que no quiere pasar por un trance que sabe que será doloroso. Y el otro ejemplo es agrio, e incluso cualquiera lo podría interpretar como desafiante: "¿Por qué me has abandonado?"

A ver, critíquenlo. Díganle que no se queje. Si las quejas son de verdad malas, entonces Cristo no fue perfecto, porque ahí están las quejas que salieron de su propia boca.

Es cierto que debemos orar para pedir y para agradecer, pero cuando decimos a los miembros que dejen de quejarse, muchas veces les estamos sugiriendo que dejen de hacer el único tipo de oración que pueden elevar a Dios.