Por fin llegó el momento de obtener las planchas… El día 22 de septiembre de 1827, habiendo ido al fin de otro año, como de costumbre, al lugar donde estaban depositados, el mismo mensajero celestial me los entregó.  José Smith Historia 1:59

El conocimiento

La aparición del Libro de Mormón de su escondite comenzó el 21 de septiembre de 1823. Esa noche, el ángel Moroni se le apareció a un joven José Smith, le dijo que "Dios tenía una obra para [él]" (JSH 1:33). Esa obra implicaría la traducción de "un libro, escrito sobre planchas de oro, el cual daba una relación de los antiguos habitantes de este continente" -lo que hoy conocemos como el Libro de Mormón.
Al día siguiente, el 22 de septiembre, José fue a la colina e "hizo un intento de sacarlas", pero Moroni se lo prohibió, quien le recordó que "aún no había llegado la hora de sacarlas". José tendría que esperar "hasta después de cuatro años, a partir de esa fecha", pero se le dijo que "fuera a ese lugar precisamente un año después" y volviera cada año "hasta que llegara el momento de obtener las planchas" (JSH 1:53).
Las visitas anuales de Moroni se produjeron en la época de la Fiesta de la cosecha Israelita. La visita inicial el 21 de septiembre en 1823 coincidió con la celebración de la Fiesta de los Tabernáculos de ese año. En 1824, el 22 de septiembre fue la víspera del Año Nuevo judío (Rosh Hashaná) y el comienzo de las fiestas de otoño. En 1825, el 22 de septiembre fue precisamente el Yom Kipur (Día de la expiación). En 1827, cuando Moroni finalmente entregó las planchas a José (JSH 1:59), el 22 de septiembre coincidió exactamente con el Rosh Hashaná, también conocida como la Fiesta de las trompetas.
Esta temporada de fiestas importantes, que se celebra en el otoño de cada año, se remonta a los días del antiguo Israel (Levítico 23), y los estudiosos han encontrado numerosas evidencias de su observancia en el Libro de Mormón. Con el tiempo, muchos temas claves se asociaron con el Año Nuevo, y con la fiesta de la cosecha en general.

Lenet Hadley Lee explicó:
La fiesta de las trompetas significa el momento de la cosecha final de Israel; el día en que se recuerdan los pactos de Dios con Israel; el anuncio de la revelación o la verdad; y la preparación para los tiempos más sagrados de Dios, incluyendo la Era Mesiánica.
Otros temas incluyen admoniciones solemnes y advertencias, el hacer convenio, el recordar, el sacrificio, la profecía, un nuevo comienzo, y la participación de Dios en la historia.

El por qué

A pesar de que es difícil estar seguro de si todos estos temas fueron parte de las celebraciones del Año Nuevo en los tiempos del Antiguo Testamento, todos eran parte de una larga serie de costumbres y tradiciones judías en el momento en que el Libro de Mormón salió. Cuando el mensaje y el propósito del Libro de Mormón, junto con el consejo de Moroni a José durante sus visitas en septiembre, se comparan con los temas de estos festivales sagrados, se pueden ver conexiones interesantes.

Por ejemplo, las visitas de Moroni al joven José Smith incluyen palabras solemnes de admonición y de advertencia para todo el mundo (JSH 1:42, 46). La salida a luz del Libro de Mormón también puede ser visto como el inicio de la cosecha final de almas, la renovación del pacto de Dios con Israel, ofrece una nueva revelación de la verdad, y cómo está claramente ligada a la segunda venida de Jesús el Cristo mesiánico.
Ninguna declaración más audaz puede hacerse acerca de la participación de Dios en la historia que la de un ángel entregando un registro histórico completo de las interacciones con Dios, incluyendo el relato impresionante del divino y resucitado Señor Jesucristo ministrando personalmente a los nefitas (3 Nefi 11-27). Tal vez lo más relevante de todo, la salida a luz del libro de Mormón presentó un nuevo inicio -el nuevo amanecer de un día en que los cielos se abren de nuevo.
Sin duda, hay muchas razones probables que pueden explicar las visitas de Moroni a José Smith cada año a finales de septiembre y también su insistencia particular en que José esperara cuatro años antes de la recuperación de las planchas. Por ejemplo, esperar a que José Smith madurara un poco más, se casara y fuera instruido periódicamente por Moroni.
Pero tal vez lo más sorprendente de todo es que una razón adicional podría haber sido que sus instrucciones coincidieran con la temporada de festivales sagrados de otoño israelitas, con Moroni entregando las planchas justo en el Rosh Hashaná. El número de maneras significativas en el que los mensajes y los propósitos del Libro de Mormón coinciden con los temas del Rosh Hashaná y los días sagrados judíos sugieren que esto no fue una coincidencia, sino que Moroni había programado cuidadosa y deliberadamente sus visitas. Por estas razones, no había mejor día en el cual se pudiera iniciar la salida a luz del Libro de Mormón que el Rosh Hashaná del 22 de septiembre de 1827.

Este artículo fue escrito originalmente en knowhy.bookofmormoncentral.org  y traducido por palabras de mormón.

Deja Earley es una magnífica y multipremiada poetisa miembro de la iglesia. Creció en San Diego y en Salt Lake City. Obtuvo una maestría en BYU. Tiene un Doctorado en Creación Literaria e Inglés por el Centro de Escritores de la Universidad del Sur de Misisipi. Escribe poesía y ensayo. Ha publicado su obra en una variedad de revistas y diarios, incluyendo el Utne ReaderSugar House ReviewIodine Poetry JournalDialogue y Bat City Review. Está casada con el escritor Sam Ruddick, con el que tiene una hija.

Pueden leer su blog dando clic aquí.


El poema que les presento ahora está publicado en la revista DIALOGUE: A JOURNAL OF MORMON THOUGHT (Diálogo: Una revista sobre el pensamiento mormón) vol. 44, no. 3 (Otoño de 2011). Abajo les presentamos una traducción libre.


Sex Talk Sunday

I sit in a class of virginal twenty-somethings,
rows of polka dot skirts, shiny shoes, sculpted hair, 
waiting for a stern and nervous bishop to deliver the semi-annual sex talk.
He stands, buttons his suit coat, unwraps delicate tissues from a bakery brownie, 
and hands it to the first girl on the front row. “Pass it around,” he says.
While it winds back, he preaches the joy 
of matrimonial union, the dangers of being
alone in dark places with boys, staying late, watching movies horizontally. 
When the brownie returns, he leans in and lowers his voice.
“You see,” he says, “who will want it now?” 
And I’m thinking that it doesn’t look too bad,
that I’d like nothing better than to push past the bishop 
and lick that brownie very slowly. 

Or better, bite.


Charla dominical sobre sexo

Me siento en una clase de virginales veinteañeras,
filas de faldas de lunares, zapatos lustrados, cabello arreglado, 
esperando que un severo y nervioso obispo dé la charla semestral sobre sexo. 
Él se para, abotona su saco, desenvuelve la delicada envoltura de una galleta de chocolate, 
y la entrega a la primera chica de la fila de enfrente.  “Váyanla pasando,” dice.
Mientras se repliega, enseña sobre el gozo 
de la unión matrimonial, los peligros de estar
a solas en sitios oscuros con los chicos, quedarse
hasta tarde viendo películas horizontalmente. 
Cuando regresa la galleta, él se inclina y baja la voz. “¿Lo ven?,” dice, “¿Quién la querrá ahora?” 
Y yo estoy pensando en que no se ve tan mal,
y que nada me gustaría más que hacer a un lado al obispo 
y lamer esa galleta muy lentamente.
O mejor aún: morderla.


El élder M. Russell Ballard expresó recientemente lo que piensa sobre el uso del juego "Pokémon Go" entre los miembros de la iglesia.

En una conferencia transmitida a nivel regional, el élder Ballard, miembro del Quórum de los Doce Apóstoles, invitó a los miembros a recordar que el Señor ha aconsejado a sus hijos encontrar tiempo para "estar tranquilos y saber que Él es Dios" (Salmos 46:10; D y C 101:16).
Ahora alguien ha encontrado una forma más de mantener a los miembros de la familia ocupados en asuntos que están lejos de lo que más importa. Es una cosa que se llama 'Pokémon Go'. Yo no le entiendo y no me pregunten nada sobre eso. Solamente sé una cosa: la gente joven, y probablemente mucha de la gente grande, está todo el tiempo mirando su teléfono, intentando encontrar Pokemones, supongo, en lugar de estar buscando las bellezas de las creaciones de este maravilloso mundo que nos ha dado Dios.
El élder Ballard también señaló que los padres deben enseñar a sus hijos la disciplina de no permitir que ese juego (y otros por el estilo) interfiera con otras importantes actividades físicas y espirituales.

A pesar de que la iglesia emitió un memorándum sobre cómo reaccionar ante los jugadores de dicha aplicación, en el que se invita a los miembros de la iglesia a tratar con amabilidad y entendimiento a las personas que se acercan a las instalaciones de la iglesia para llevar a cabo las actividades de la aplicación, el élder Ballard fue enfático al señalar éste juego y muchos de su especie como una fuente de distracción, algo que puede desviar nuestra atención de aquello que más vale.



El Presidente Henry B. Eyring dedicó este domingo el templo de Filadelfia, EUA. 

La ciudad de Filadelfia (cuyo nombre significa "Amor fraternal") es la cuna de la nación estadounidense, puesto que en ella los Padres Fundadores promulgaron la Declaración de Independencia.



En la Celebración Cultural del templo de Filadelfia, el sábado 17 de septiembre de 2016 (ayer), en el Liacouras Center de Temple University, se llevó a cabo un gran evento cultural. 



Finalmente, el domingo 18 de septiembre, el Presidente Henry B. Eyring dedicó el templo elevando una oración que cimbró y llenó de gratitud a los hermanos que tuvieron la oportunidad de estar presentes.


Nos cuenta el hermano Tomás Hidalgo Nava, un hermano mexicano posgraduado en la Universidad de Pensilvania y que también funge como académico en la Villanova University.:

Ha sido una experiencia extraordinaria el presenciar la dedicación del templo de Filadelfia, una ocasión anhelada por tanta gente desde hace siglos. En esta ciudad, en una fría mañana de diciembre de 1839, el Profeta José Smith organizó la primera rama de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en Filadelfia. Ahora, en el 2016, la estatua de William Penn, fundador del bello estado de Pensilvania, comparte el cielo de Filadelfia con el ángel Moroni. Parafraseando al Élder D. Todd Christofferson, quien habló en una de las sesiones dedicatorias, "el templo es nuestro camino para ser uno con Dios y Su Hijo".


Ver el dolor en los ojos de mi amiga me rompió el corazón. Ella lucha por sentir que su vida tiene un propósito y una dirección en el contexto del evangelio restaurado. Mis retos no son los mismos que los de ella, pero yo, como muchos otros, también he luchado con las mismas preguntas fundamentales: ¿Dónde encajo yo? El plan de felicidad de Dios ¿es también posible para mí?


He experimentado momentos en que la situación no parece ir de acuerdo con la dirección de Dios o de sus promesas, por lo que es imposible ver cómo podrían cumplirse. Como cuando me sentí impulsada a comenzar una relación creyendo que iba a funcionar, y no fue así. O cuando a mi madre, que luchaba contra el cáncer, se le prometió en una bendición del sacerdocio que iba a ser curada, pero falleció poco tiempo después.
Creo que los seres humanos anhelamos tener seguridad y control. Cuando nos encontramos con problemas complejos y situaciones más difíciles como la poligamia o restricciones del sacerdocio, o unas intensamente personales, como los que tienen atracción hacia el mismo sexo o hacen frente a un divorcio o la muerte― queremos darles sentido. Queremos saber por qué está sucediendo y cómo todo va a salir bien. En ausencia de una explicación clara, nosotros u otros podríamos inventar una.
La verdad es que a veces tenemos que lidiar con la ambigüedad. Por mucho que lo deseemos, Dios no siempre nos da explicaciones precisas para todo. Él es su propio intérprete; Él se revela a su manera y en su debido tiempo, línea por línea.
Hay algunas ideas que nos pueden ayudar mientras navegamos en tiempos de incertidumbre.

1. Lo que sí sé me ayudará a tener paciencia para lidiar con lo que no sé
Desde que mi madre falleció, he reflexionado a menudo sobre la experiencia de Nefi cuando el ángel le pregunta: "¿Comprendes la condescendencia de Dios?"
Después de lo que me imagino que fue un momento de profunda reflexión, Nefi responde: "Sé que ama a sus hijos; sin embargo, no sé el significado de todas las cosas" (1 Nefi 11: 16-17).
Este conocimiento de que Dios ama a sus hijos no quita el dolor de nuestra incertidumbre o hace que todo esté bien. En su lugar, este conocimiento nos da el valor de continuar en nuestro camino a través del a veces largo y doloroso proceso de llegar a comprender.

2. No puedo evitar la incertidumbre, tengo que ir a través de ella
Lidiar con la ambigüedad y la incertidumbre es difícil. Puede ser doloroso y confuso, pero no hay manera de evitarlo. Tenemos que ir a través de ella para ganar la paz y la comprensión.
Me senté en mi habitación y me quedé mirando por la ventana. A pesar de todos mis esfuerzos, mi relación había terminado. ¿Por qué tenía que pasar por eso? Había intentado tan duro. Sentí que todo estaría bien y que necesitaba seguir adelante. Y mientras sabía que había aprendido algunas lecciones importantes, me preguntaba si era necesario el dolor que me causé a mí misma y a otros en el proceso. De alguna manera yo debería haber sabido mejor antes que intentarlo, pensé.
Y entonces vino este pensamiento: yo no podía. No podría haber sabido mejor. Es debido al proceso que atravesé que gané el entendimiento que tenía. Tan difícil como es, el proceso tiene poder, y es la fe en las promesas de Dios lo que nos ayuda a salir adelante.

3. Dios vendrá en tu ayuda
En momentos de intensa lucha, a veces miro hacia arriba y grito: "Dios, no sé. No sé cómo va a funcionar mi vida. Pero tú lo sabes. Ayúdame a seguir adelante. Ayúdame a tener paciencia hasta que pueda entender”.
Me he dado cuenta que Dios no le negará a ninguno de nosotros la oportunidad de tener una experiencia personal con Jesucristo. La vida se hace real. Pero la Expiación también lo es. En momentos de duda e incertidumbre, tenemos la oportunidad de buscar al Salvador más fervientemente, más sinceramente, y llegar a conocer a un nivel profundo cómo la Expiación se aplica a nosotros personalmente. Cuando venimos a Cristo, Él viene a nosotros.
En Isaías 49:23, Dios está hablando a su pueblo del convenio sobre el momento en que se cumplirán sus promesas. El Señor les dice: "y sabrás que yo soy Jehová, porque no serán avergonzados los que esperan en mí."
En tiempos de ambigüedad e incertidumbre, voy a mantener mis convenios y esperarlo. Él vendrá. Sus promesas se cumplirán. Voy a verlo y conocerlo "como fui conocido" (1 Corintios 13:12). Y no seré avergonzada al haber esperado por Él.

Ariel Szuch es una escritora originaria de Boise, Idaho. Le encanta bailar, cantar, y pasar tiempo con su familia. Sirve como maestra de escuela dominical y directora del coro de su barrio.


Amén de que enriquezcamos la discusión con opiniones personales y más citas de autoridades generales, les presento un artículo que encontré en un viejísimo Ensign cuando era un joven misionero.

Y serán una sola carne
Comentarios sobre la intimidad en el matrimonio
Por Brent A. Barlow
Artículo publicado en Ensing, septiembre de 1986

Hace muchos años, cuando era un joven misionero y acababa de recibir un nuevo compañero, nos encontramos con un ministro protestante que nos invitó a su casa para guarecernos del frío. Tras intercambiar puntos de vista sobre varios temas, nos preguntó: “¿Y cuál es la postura de los mormones respecto a la sexualidad?”.

Yo me sobresalté y bebí de prisa mi vaso de chocolate caliente, pero mi nuevo compañero apenas se movió. “Bueno”, dijo el ministro después de un silencio momentáneo, “¿podrían enseñarme por favor la filosofía mormona respecto a la sexualidad?” Se me trabó la lengua y creí que mi nuevo compañero no sabía nada del asunto. Pero cuando él se dio cuenta de que yo no tenía respuesta alguna, le dijo al ministro: “Hermano, creemos en ella”.

Eso fue hace 20 años, y me han hecho la misma pregunta numerosos alumnos, amigos y compañeros, tanto miembro de la iglesia como los miembros. Y aún no he podido dar una mejor respuesta que aquella que dio aquel compañero mío que yo creí ingenuo: “Creemos en ella”.

Y es que creemos en ella en la misma medida en la que sabemos del dolor que sobreviene por el uso inapropiado de la sexualidad fuera de los lazos del matrimonio. Estamos agudamente conscientes de lo que los profetas, Antiguos y modernos, hablar contigo respecto. Alma declaró a su hijo Coriantón: “la maldad nunca fue felicidad”(alma 41:10).

Sin embargo, también creemos en el bien que puede derivar del uso apropiado de la intimidad en el matrimonio. Sabemos del gozo y la unidad que puede adquirir un matrimonio cuando se nutre este aspecto particular de la relación conyugal.

Y aún así, A pesar de que la sexualidad potencialmente contribuye al gozo en el matrimonio,  para muchos es una fuente de frustración y a veces de contención.  derecho, la incapacidad de las parejas para relacionarse íntimamente es una de las principales causas de divorcio. El presidente Spencer W. Kimball hizo notar que aún en nuestra iglesia,” si analizan los divorcios, Como nosotros lo hemos tenido que hacer en los últimos años, se encontrarán con que hay una, dos, tres, cuatro razones. Generalmente el sexo en la primera: no se involucran sexualmente; y podrán no decir eso en las cortes, incluso podernos decírselo a sus abogados pero esa es la razón.” (The Teachings of Spencer W. Kimball, ed. Edward L. Kimball, Salt Lake City: Bookcraft, 1982, p. 312).

¿Por qué algo tan hermoso se vuelve a veces la fuente de tantos problemas? Parte de la dificultad tiene que ver con ideas erróneas. Algunas personas creen todavía que la intimidad sexual es un mal necesario por medio del cual tenemos hijos. Estas personas aprenden una visión distorsionada de los padres que se avergonzaban demasiado por el tema como para platicar de esos asuntos con sus hijos, o que estaban tan preocupados por que sus hijos vivieran la ley de castidad que sólo les enseñaron las consecuencias negativas del uso inapropiado del intimidad.

Algunos desarrollan actitudes inapropiadas apartir de interpretaciones erradas de versículos determinados de la biblia. En Efesios 5:22, por ejemplo, se insta a las mujeres a”someterse” A sus esposos. Muchos han creído equivocadamente que esta escritura enseña que las mujeres deben someterse o humillarse ante sus maridos aún contra su propia voluntad. Bajo esas condiciones, no se promueve la unidad marital en pensamiento ni en acción.

No bastante, en la realidad, la sexualidad es un poder hermoso dado por Dios a la humanidad. El presidente Kimball ha observado: “la Biblia celebra el sexo y su uso apropiado, presentándolo como creado por Dios, ordenado por Dios y bendecido Dios. Deja en claro que Dios mismo implantó el magnetismo físico entre los sexos por dos razones: para la propagación de la raza humana, Y para la expresión de ese bello amor entre varón y esposa, que es lo que hace la verdadera unidad. Su mandamiento al primer hombre y a la primera mujer de ser ‘una sola carne’  fue tan importante como el de ‘fructificad y multiplicaos’.” (citando a Billy Graham, Ensign, Mayo de 1974, p. 7).

También es interesante notar que la palabra sexo o sexualidad no aparece en las escrituras. En vez de ello, se lo describen términos sagrados con las palabras conocer o conoció. Esta idea de “conocimiento” o “allegarse a” implica un aspecto profundamente satisfactorio del amor en el matrimonio.

Para ser capaces de conocerse físicamente, las parejas necesitan hablar acerca de las dimensiones físicas de su relación. Los compañeros que se sienten libres para platicar sobre finanzas, disciplina, actividades recreativas y cosas así, con frecuencia se sienten incómodos al platicar sobre este tema íntimo. Y muchas veces asumen que su relación íntima simplemente debe “darse de forma natural” Y que hablar bello significa que algo anda mal. Si bien es cierto que estas cosas íntimas no deben discutirse con amigos ni con parientes, debido a su naturaleza sagrada, también es cierto que es totalmente apropiado platicar de ello entre cónyuges.

Al respecto, el élder Hugh B. Brown ha señalado: “Muchos matrimonios han encallado en los peligrosos peñascos del comportamiento sexual ignorante y sin fundamentos, Antes y después del matrimonio. Una enorme ignorancia por parte de los recién casados acerca del tema del lugar y funcionamiento apropiados para el sexo resulten mucha infelicidad muchos hogares rotos.

“Miles de jóvenes llegan al matrimonio casi sin instrucción alguna respecto…

“Si ellos, tienen el matrimonio como la más glorifícante íntima de las relaciones humanas, procuraran ser aptos para sus responsabilidades, Si discutieran con franqueza los delicados y santificador es aspectos de una vida sexual armónica que implica el matrimonio… se podría evitar mucho dolor, muchos corazones rotos y muchas tragedias”(You and Your Marriage, Salt Lake City: Bookcraft, 1960, p. 22-23, 73).

Hablando de esta relación íntima –incluyendo los sentimientos y la carga emocional que acompaña –, se puede hacer mucho para fortalecer un matrimonio.

Algunos problemas en este aspecto del matrimonio aparecen cuando uno de los cónyuges no limita imprudentemente con lo usa inapropiadamente. La sexualidad debe ser una parte integral del amar y el dar. Todo uso que no incluya estos sentimientos es inapropiado.

En mi trabajo como consejero matrimonial, he descubierto que hay parejas que sienten que la sexualidad debería restringirse a una sola dimensión: la reproducción. Pero el presidente Kimball ha dicho: “No conocemos invitación alguna del señor por la que las experiencias sexuales entre esposos tengan que limitarse totalmente a la procreación de hijos” (Ensign, octubre de 1975, p. 4). La procreación es un aspecto integral y hermoso de la vida matrimonial, pero usar la sexualidad sólo para ese propósito es legal su gran potencial como una expresión de amor, compromiso y unidad.

Por otra parte, hay parejas que parecen sentir que la única razón por la que existe la sexualidad es la gratificación física. Estas personas se obsesionan tanto con la adquisición de sensaciones en la emoción del amor se hace a un lado por completo. Otros usan la sexualidad como un arma una herramienta de oferta. Esto no sólo es un uso equivocado de un privilegio otorgado por Dios, sino que manifiesta un gran egoísmo por parte de quien hace de la sexualidad una gente destructivo en vez de un elemento unificarán el matrimonio.

La falta de información acerca de las expresiones y sentimientos sexuales del hombre la mujer también puede causar problemas en el matrimonio.

Cierta gente se aferra a viejos estereotipos, asumiendo equivocadamente que las mujeres son menos sexuales que los hombres. No hace mucho fui invitado a hablar ante un grupo de matrimonios miembros de la iglesia acerca de la sexualidad en el matrimonio. Al final de mis comentarios, Una joven esposa me pregunto: “¿Por qué la carga sexual es mucho mayor en los hombres que las mujeres?” Les dije a los asistentes que yo me cuestionará seriamente si eso era cierto juntos por años se ha caído ampliamente que los hombres tienen el mayor interés y conducta acerca de la plenitud sexual. Además, muchas mujeres han sido condicionadas puntualmente a creer esos inclinaciones sexuales son menores que las de los hombres, y que si no es así entonces algo está mal. Pero las investigaciones recientes indican que la capacidad para la respuesta sexual en las mujeres es tan grande, y muchos casos mayor, que la del género masculino. Reconocer este dato puede ayudar ambos cónyuges a estar más alertas y perceptivos a los deseos y expectativas del otro.

A veces, la imagen de los hombres y las mujeres mostrados en los medios de comunicación influyente incorrectamente nuestra percepción de la sexualidad. Nunca presentan una relación marital balanceada, madura y amorosa. Los hombres generalmente somos tan fuertes, como héroes arrogantes sin compromisos y con un único deseo: el sexo. Las mujeres se presentan desesperadamente románticas, pragmáticas ejecutivas, opinas, en todo caso, sólo tienen una función: satisfacer el único deseo de los hombres. Ambas visiones distorsionadas niegan la individualidad de hombres y mujeres. hacen a un lado el hecho de que los dos son hijos de dios, con sus propias esperanzas, deseos, talentos y emociones. Cuando un cónyuge olvida esta verdad o ve al otro como un objeto, la sexualidad puede hacer poco o nada para promover la intimidad.

Y entonces llegan, por supuesto, los problemas físicos y psicológicos que dañan este aspecto del matrimonio. Un esposo o una esposa de quien sea abusado sexualmente, por ejemplo, puede presentar problemas de depresión. En estos casos, es apropiado consultar al obispo o a un consejero calificado para tener ayuda. Un médico puede ayudar con los problemas físicos.

Un problema grande al respecto, como en todos los aspectos del matrimonio, es el egoísmo. Dudo que haya una mejor relación humana para enseñarnos la necesidad del amor cristiano, ese amor incondicional que nos persuade pensar más en el otro en nosotros mismos, el matrimonio. Aún así, muy pocos, aún aquellos que aparentemente tienen un buen matrimonio, al aprendido amar así. No siempre es fácil hacer a un lado toda otra consideración y ver que necesita nuestro cónyuge para luego hacer lo mejor que podemos por complacerlo o complacerla. Una  joven esposa dijo que el problema no era necesariamente que los cónyuges no supieran como amarse, Sino que “la gente no sabe cómo amar a la gente”. Tendemos a hacer por otros lo que nos haría felices si alguien hiciera lo mismo por nosotros. Y luego nos preguntamos por qué la otra persona no es feliz. Una clave para el éxito en el matrimonio es encontrarlo que haría feliz a nuestro cónyuge y luego hallar gozo en proporcionar esa felicidad.

Cuando consideramos que la sexualidad es vital para la armonía y la felicidad en el matrimonio, llega hacer más que algo quedamos y recibimos. Me gusta pensar que es algo que comparten esposo y esposa. Bien podría ser llamado la custodia sexual.

En la parábola de los talentos, Jesús enseñó que debemos mejorar en lo que sea que se haya confiado a nuestro cuidado (Mateo 25:14-30). Y en el matrimonio nos son dadas muchas custodias compartidas, tales como los hijos, la fidelidad y la manutención diaria de los miembros de la familia. En las escrituras hay ejemplos de custodias compartidas. El Moisés 5 se nos dan puntos de vista de lo que Adán y Eva hicieron y compartieron juntos. En el primer versículo, leemos que “Adán empezó cultivar la tierra, y a ejercer dominio sobre todas las bestias del campo… y Eva, su esposa, también se afanaba con él”. así compartían la responsabilidad del trabajo por la labor la. Al compartir otras dimensiones de la vida, también tenían relaciones sexuales y tuvieron hijos juntos (vers. 2), oraban y recibían inspiración juntos (vers. 4), recibían mandamientos juntos (vers. 5), enseñaban juntos a sus hijos (vers. 12) e incluso se lamentaban juntos (vers. 27).

Pablo se refiere, entre otras cosas, a la responsabilidad sexual cuando dice: “El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido. La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.” (1 Corintios 7:3-4).

En mi punto de vista, esto significa que ni el esposo de la esposa controlan solos la relación física, y que cada uno ha de ser diligente en su compromiso para con el otro y tener una actitud de cuidado ternura para con el otro. Teniendo eso en mente, veamos algunas formas en las que tanto esposos como esposa pueden cumplir su parte esta custodia y mejorar esta dimensión de su matrimonio.

Para el esposo

Un esposo necesita pasar tiempo con tu esposa. Los dos necesitan tener tiempo juntos para compartir ideas, crecer y aprender juntos, y experimentar gozo juntos. Una esposa no se sentía muy excitada por un marido que pasa todo el tiempo en el trabajo, en las reuniones de la iglesia, el distracciones que la excluyan, frente al televisor o leyendo el periódico. Un marido que siempre pasa el tiempo en actividades que excluyen a su mujer le comunica ella el mensaje de que no es muy importante para el. Y no debe haber persona más importante en la vida de un esposo que su mujer.

El presidente Spencer W. Kimball, aludiendo a Doctrina y Convenios 42: 22 y(“Amarás a tu esposa con todo tu corazón, y te allegaras paella ya ninguna otra”), dijo que “las palabras ninguna otra se refieren a cualquier otra persona o cosa. De manera que el colegio que llega a ocupar el primer lugar en la vida del esposo de la esposa, Y ni la vida social, ni la vida laboral, ni la vida política, ningún otro interés o cosa alguna deben recibir mayor preferencia el compañero o compañera correspondiente. A veces encontramos mujeres que se entregan y ni mal a los niños a expensas del esposo, en ocasiones aún al grado de aislarlos de él. Esto constituye una violación directa del mandamiento: ninguna otra.” (El milagro del perdón, México: Deseret, p. 256).

Si su esposo pone otras cosas primero y es incapaz de ayer tiempo para desarrollar la intimidad en otras partes de su relación con tu esposa, ella probablemente no estará muy interesada en la intimidad sexual.

Del mismo modo, una esposa no se interesará si siente que su marido no se da cuenta ni se preocupa por lo que parece los pequeños gajes del oficio en su vida. Una esposa me comentó una vez que deseaba que su esposo “llegará del trabajo, me mirara los ojos y me preguntará cómo me había ido el día, y luego me diera un beso y un largo abrazo”. La mayoría de las esposas aprecien profundamente pequeñas ayudas que muestren que sus esposos perciben sus necesidades. Muchas me han dicho la gratitud que sienten cuando sus esposos ayudan en el cuidado de la casa o de los niños después de un día especialmente difícil. Otras esposas agradece la ayuda de sus esposos cuando ellas enferman o están embarazadas o están sobrecargadas con los quehaceres domésticos punto cosas mínimas --”Gracias”, cumplidos, “Te quiero”-- son de vital importancia. cuando se incorporan estos”pequeños” elementos al matrimonio, la sexualidad llegar a ser más significativa y una expresión de un amor más profundo. Sin estos elementos”extraordinarios”, la intimidad sexual puede llegar a ser todo menos satisfactoria para el esposo la esposa.

Las esposas también disfrutan del romance. El problema aquí es que a veces los esposos y las esposas tienen una definición diferente del romance. Muchas esposas incluyen en su definición el tiempo que pasamos juntos haciendo cosas en las que ambos están interesados. Incluyan expresiones verbales y escrita de amor, y regalitos que tienen significados sólo para ellos dos. Si el romance en el matrimonio se limita a la sexualidad las esposas se llegan a sentir más explotadas llamada.

Una queja que he escuchado muchas veces de las esposas es que hay poco cariño en su matrimonio. En una encuesta que dirigía hace algún tiempo, encontré que la mayoría de las esposas ponen la satisfacción sexual en muy alta importancia en su lista de lo que decían en el matrimonio. Pero la mayoría también pone la intimidad no sexual en un sitio más alto aún. Muchas manifestaron la satisfacción que sentían cuando se tomaba la mano con sus esposos, o se sentaron juntos a ver la televisión o a leer. Una esposa dijo que le gustaba que su esposo se preocupara por ella en la misma relación sexual.

A medida que el esposo aprenda a detectar y a trabajar en las variadísimas necesidades de su esposa, el amor en su matrimonio y todas las expresiones de ese amor mejorarán y crecerán.

Para la esposa

Quizás lo más importante que una esposa puede hacer para mejorar la relación sexual en su matrimonio el darse cuenta de que su esposo es también un ser humano con muchas necesidades, esperanzas y aspiraciones. Desafortunadamente, los medios de comunicación nos contaminan con la idea de que los varones sólo buscan una cosa en una relación. Adoptar esta errónea visión de los hombres es cometer una injusticia con ellos. Los varones, aún aquellos que puedan tener ideas equivocadas de las relaciones maritales, son también hijos de Dios, y tratarlos como tales puede ayudar mucho a mejorar la relación.

Muchas de las ideas que se aplican para los esposos también se aplican para las esposas. Así como los esposos necesitan allá tiempo para ellas, En la misma medida las esposas necesitan darse tiempo para ellos. Algunas esposas pasan mucho tiempo en el trabajo, en el cuidado de los niños o limpiando la casa. Cuando los hijos se van finalmente a dormir y los padres pueden tener un poco de privacidad las esposas prefieren hacer cosas”relajantes” –ver la televisión, hacerse manicura, leer un libro o hablar por teléfono– que pasar tiempo con sus maridos. Si sus esposos quieren estar con ellas, con frecuencia ella se sienten cansadas y emocionalmente dispuestas los hombres no van a agradecer y mucho menos a entender tales actitudes: si las actividades del día son verdaderamente tal extenuantes como para que una mujer tenga poco tiempo O fuerzas para desarrollar su relación con su esposo, ella o ambos podrían examinar la vida de ella cuidadosamente para decidir qué cosas pueden aplazarse o dejarse hablado por el bien de la relación más importante en la que ella podrá involucrarse jamás.

También los hombres agradecen el cariño. De alguna manera, tratándose de cariño, los hombres pueden ser tan románticos como las mujeres. Una esposa disfruta poner sus brazos alrededor de su esposa o besarla antes de irse en la mañana. Estas acciones no son necesariamente sexuales; son más bien su expresión romántica del amor que siento por ella. Si estas expresiones de cariño se topan continuamente con un frío “ahora no”, él puede llegar a sentir que su esposa es indiferente al amor que comparten. Estas expresiones de cariño son al esposo lo que las palabras de agradecimiento y las acciones de amabilidad son a la esposa. Una esposa que las rechaza le está diciendo a su esposo que él no le importa. Por otro lado, cuando ella será un instante para un gran abrazo, o mejor aún, inicia ella misma la acción cariñosa, ella hace más profundo el amor entre su esposo y ella.

Cuando se trata de sexualidad, algunas esposas insisten en reclamar sus “derechos”, específicamente su “derecho” a decir sí o a decir no. Pero el matrimonio es también una relación de responsabilidad y oportunidad. En el matrimonio, ambos compañeros tienen la oportunidad de dar. Creo que muy pocas esposas serán cuenta del poder que tienen para mantener a sus maridos física, emocional y espiritualmente cerca de ellas. Por otra parte, también creo que pocas esposas perciben el grado de frustración y alienación que siente un esposo cuando su esposa ignora sus intereses y necesidades. Creo que un Padre Celestial sabio y amoroso dio a las esposas la capacidad de adquirir una gran unidad con sus esposos. La clave es dejar el egoísmo a un lado.

El élder Perley P. Pratt dijo una vez que” nuestros afectos naturales fueron plantados en nosotros por el espíritu de Dios, haga un propósito sabio; y son la causa misma de la vida y de la felicidad. son el cimiento de toda sociedad de esposa y celestial.

“El hecho es que Dios creó al hombre, varón y hembra. El plantó en su alma esos afectos que se crearon para promover su felicidad y su unión” (Parker Pratt Rpbonson, ed. Writings of Parley Parker Pratt, Salt Lake City: Deseret News Press. 1952. p. 52-53) A medida que los esposos y las esposas aprendan a dar de sí mismos y a entender mutuamente sus necesidades y deseos, estos afectos crecerán hasta que, de hecho, "promuevan su felicidad y su unión”.


Brent A. Barrow, era, al momento de esta publicación, profesor asociado de Ciencias Familiares en la Universidad Brigham Young y sirve en la presidencia de una rama del Centro de Capacitación Misional de Provo, Utah.


Me llama la atención el nombre bajo el cual se agrupan los libros y los mensajes destinados al mejoramiento personal, tan de moda hoy en día:

" a u t o a y u d a "

La palabra autoayuda significa ayudarse a uno mismo.

También es curioso cómo la superación del ser humano se define cada vez más en términos más egocéntricos:

"Ámate a ti mismo."
"Consiéntete. Date gusto. Apapáchate."
"Tu infelicidad y frustación se origina en que te interesas demasiado en los demás y te olvidas de tí mismo".

A esta actitud, a este pecado (porque lo es), se estaba refiriendo proféticamente el apóstol Pablo sobre el peligro que vendría en nuestra época:


"... habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, sin dominio propio, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, envanecidos, amadores de los deleites más que de Dios, teniendo apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella" (2 Timoteo 3:2-6)

Como podemos ver, tales enseñanzas son diametralmente opuestas a las de Cristo, y aún así cometemos muchos de estos pecados que se originan en el egoísmo.

No hay amor donde hay egoísmo. El amor no es amor si uno se olvida del prójimo. El profeta José Smith aconsejó y reprendió una vez a los santos en Far West, Misuri, diciéndoles que


"Dios ha cerrado repetidas veces los cielos por causa de la codicia que hay en la Iglesia" (Enseñanzas del Profeta José Smith, p. 4).
Si como familia, como barrio, como Iglesia, percibimos que Dios ha cerrado los cielos; o nos sentimos emocional y moralmente insatisfechos, quizás este mensaje nos ayude a entender cómo cambiar esa condición.

Se nos ha enseñado que "cuando recibimos una bendición de Dios, es porque se obedece aquella ley sobre la cual se basa" (D. y C. 130:21). Por lo tanto, si queremos las más grandes bendiciones, podríamos comenzar por cumplir los más grandes mandamientos.

En una ocasión, durante el ministerio terrenal del Salvador, unos fariseos se acercaron a Jesús.


"Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó para tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley? Y Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas." (Mateo 22:35-40)

El presidente Gordon B. Hinckley dijo:
"Cuán terapéutico y maravilloso es para alguien dejar a un lado todo anhelo de provecho personal y poner su fuerza e intención en ayudar al infortunado, en mejorar y embellecer su entorno".

El mismo Gordon B. Hinckley, cuando sirvió como misionero en las Islas Británicas, se sintió tan decepcionado por el poco éxito que tenia, que escribió a su padre diciéndole que no veía el caso de malgastar el dinero que le había dado ni las fuerzas en su labor misional, y que mejor regresaría a casa.
Su pensamiento era egoísta. Su padre le contestó una carta, en la que le decía: "Olvídate de ti mismo y ponte a trabajar".


"Uno de los mayores desafíos que encaramos en nuestras vidas vertiginosas y egoístas, es seguir el consejo del Maestro de darnos tiempo para cuidar de los demás, desarrollar y ejercer la única cualidad que nos dará poder para cambiar las vidas de otros: el amor".

En las Escrituras, a ese amor se le llama caridad. Usualmente, al hablar de caridad, pensamos eb donaciones y en limosna. Pero la caridad es el amor puro ejemplificado por Cristo: implica amabilidad, prestancia para elevar, ayudar e incluso para compartir el pan...
El amor, es decir, el interés y el cariño genuino por otros, es la base de toda enseñanza y obra cristiana, y el motor de la vida centrada en Cristo:


"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis los unos a los otros." (Juan 13:34)
Pero no siempre es fácil amar al prójimo. A veces, sin quererlo, somos levitas o sacerdotes pasando al lado o evitando al malherido que yace en el camino, quizás deseando que aparezca un samaritano para rescatarlo sin que lo hagamos nosotros, y así tranquilizar nuestra conciencia.
Pero si tenemos el sincero deseo y la firme determinación de amar al prójimo, y aún así resulta difícil, podemos comenzar por limpiar nuestra vida y aumentar nuestra rectitud.

"Si se esfuerza por hacer obras de rectitud, aumentará su amor por todas las personas... sentirá un sincero interés en el bienestar eterno y la felicidad de los demás." (Predicad Mi Evangelio)

Si sentimos que amar a alguna persona es una misión desagradable o pesada, debemos humillarnos ante el Padre:


"...si hacéis esto, siempre os regocijaréis, y seréis llenos del amor de Dios y siempre retendréis la remisión de vuestros pecados; y aumentaréis en el conocimiento de la gloria de aquel que os creó, o sea, en el conocimiento de lo que es justo y verdadero. Y no tendréis deseos de injuriaros el uno al otro, sino de vivir pacíficamente, y de dar a cada uno según lo que le corresponda. Ni permitiréis que vuestros hijos anden hambrientos ni desnudos, ni consentiréis que quebranten las leyes de Dios, ni que contiendan y riñan unos con otros y sirvan al diablo, que es el maestro del pecado, o sea, el espíritu malo de quien nuestros padres han hablado, ya que él es el enemigo de toda rectitud. Mas les enseñaréis a andar por las vías de la verdad y la seriedad; les enseñaréis a amarse mutuamente y a servirse el uno al otro. Y además, vosotros mismos socorreréis a los que necesiten vuestro socorro; impartiréis de vuestros bienes al necesitado; y no permitiréis que el mendigo os haga su petición en vano, y sea echado fuera para perecer." (Mosíah 4: 13-16)

Como vemos, todas las bondades de la vida en el evangelio emanan y dependen del amor a Dios y al prójimo.


No soy psicólogo ni nada por el estilo, pero desde hace muchos años tuve la oportunidad de que algunos maestros míos me pusieran a leer la obra de Carl Gustav Jung (1875-1961), que es un psicoanalista muy brillante (para mí, más que el propio Freud) y con su teoría del inconsciente colectivo entendí muchas cosas relativas a la mitología y a los mecanismos de la narrativa literaria. Pero ahora que estudié una maestría en docencia, tuve un seminario de psicología del adolescente, y lo impartió una pedagoga que nos puso a leer los textos de Sigmund Freud. Resultó muy enriquecedor y mucho muy interesante. Este tipo de reflexiones no las podía compartir en esa clase porque nadie conoce el ambiente mormón. Por eso los comparto aquí. Por supuesto, nunca pretendo que lo que digo sea la única verdad ni la última conclusión.


PREGUNTA¿Por qué es tan común que las jovencitas se enamoren de los misioneros en servicio e incluso es frecuente ver a ex misioneros casándose con esas muchachas a las que conocieron durante su misión?

RESPUESTA. Es, en resumen, una "reedición" del complejo de Edipo vivido por las chicas, algo similar a cuando se enamoran de un maestro.  Pero también puede pasar al revés: Un chico (que puede ser un misionero) se enamora de una misionera, también es una reedición del Edipo del chico, que regresa en los años en que se suponía que ya se estaba "sepultando" (términos de Freud). Lo más normal es que durante su adolescencia, ni los varones ni las mujeres hayan terminado de elaborar o de “sepultar” su complejo edípico, por eso es relativamente frecuente que en esa etapa se presente una persona sobre la cual depositar las representaciones del padre.


PREGUNTA¿Por qué a veces esas uniones presentan un tipo de conflicto peculiar (sea que lo superen o no), como enojo de parte de la esposa si el esposo no es llamado a cargos importantes y otros por el estilo?

RESPUESTA: Las reediciones del Complejo de Edipo surgen como fenómenos complementarios de un proceso que debió quedar resuelto (“sepultado”) al superar la adolescencia. Estas reediciones son sólo complementarias y no duran mucho, en especial cuando la relación en realidad no ayuda a concluir adecuadamente el "sepultamiento". De ahí el desencanto relativamente temprano que llega a las chicas casadas con exmisioneros, una vez que salen del ámbito misional, donde los misioneros son vistos como figura de autoridad, poder y cuidado (figura fálica infalible), al ambiente donde vuelven a ser comunes y corrientes con una potencia fálica normalizada y nada extraordinaria, a menos que logren un llamamiento de muy alta importancia, para recuperar la infalibilidad fálica, o, en su defecto, un éxito a nivel profesional, financiero o cualquier otro tipo de prominencia social. El desencanto es pronto y hay que suplirlo con cosas que refuercen el carácter fálico infalible para poder completar el Edipo (finalmente, salir de la casa paterna constituye en cierta forma una "graduación" exitosa del Edipo-papá). De ahí los reproches por la vida sacrificada, abnegada y la también frecuente desigualdad marcada entre el esposo-sin-estudios-ni-jerarquía y la esposa-cultivada-sacrificada-abnegada, que se acentúa cuando ella tuvo estudios o trabaja, o gana más dinero que él, o tiene un llamamiento que se percibe como de mayor amplitud.


PREGUNTABajo esta perspectiva del complejo de Edipo, ¿por qué no es lo más aconsejable que los jóvenes misioneros relevados busquen casarse con chicas que conocieron durante la misión ni que las chicas locales procuren el favor de los misioneros en servicio?

RESPUESTA: Porque bajo la luz del Psicoanálisis, este fenómeno pone en evidencia que los complejos edípicos, tanto de las chicas como de los chicos, no han sido concluidos de modo adecuado, lo que propicia estas reediciones en las que a veces coinciden dos jóvenes viviendo el mismo momento de su Edipo, pero a veces uno (puede ser ella o él) vive la reedición edípica, y el otro (él o ella, la estereotípica ex misionera) se aprovecha de esa situación para sacar ventaja. Cuando obtenga el beneficio que busca, o cuando se dé cuenta de que no lo obtendrá de su pareja (que está apenas terminando de procesar su complejo de Edipo), entonces seguramente tendrá muchas ganas de abandonar a su pareja.


PREGUNTA¿Podría esto explicar al menos una proporción de los numerosos divorcios que se experimentan entre los miembros de la iglesia?


RESPUESTA: Creo que el psicoanálisis podría explicar la mecánica de la mayoría de los divorcios que se dan en la iglesia, porque los conflictos que detonan esas rupturas son diáfanos y permiten contemplar el estado psíquico de los procesos de "sepultamiento" del complejo de Edipo, gracias a la estructura jerárquica de la iglesia y al tipo de vida que se promueve al interior de ella. No quiero decir que sea sencillo resolver los conflictos, sino que la personalidad común de los miembros permite aproximaciones poco accidentadas a la psique, donde se puede hallar la raíz del conflicto. No debemos olvidar que ψυχή (psique) significa alma.
En esta ocasión quisiera dirigirme a todos los obispos, presidentes de estaca y demás líderes de la iglesia, no en calidad de líder, porque no lo soy, sino de simple miembro "mortal". Por eso quiero dejar muy claro que no es mi intención alzar mi mano contra ustedes ni lanzar acusación alguna en ningún sentido, es sólo que ya he sabido de muchos casos de hermanos a quienes se les niega la recomendación para el Templo y se les releva de llamamientos y son sometidos a periodos informales de prueba o a suspensiones por causa de que padecen depresión o algún otro tipo de afección similar.

En ningún lugar del Manual de Administración de la Iglesia se indica que la depresión sea signo de una vida pecaminosa, ni que la administración de medicamentos psiquiátricos (antidepresivos, ansiolíticos) sea el reflejo de una maldad espiritual, ni latente ni vigente, ni manifiesta. Mucho menos en ningún manual o instructivo relativo a la expedición de recomendaciones para el Templo se indica ni se insinúa que la depresión sea motivo para negar o retener dicha recomendación.
De hecho, un apóstol del Señor ya expuso de lo que se trata. Los invito, los amonesto como su hermano, a revisar con oración el contenido de este mensaje de conferencia.



 
La depresión es una enfermedad, como la neumonía, la artritis o el cáncer de colon. Es el resultado de varios factores, la mayoría de los cuales no tiene ningún origen enteramente psicológico, aunque las circunstancias pueden desencadenar algunos síntomas, tal como ocurre con la neumonía, los males cardíacos, la artritis, el cáncer de colon, la gastritis, etc.
Insinuar que una persona ha perdido la dignidad espiritual ante el Señor por el hecho de padecer depresión es cometer un atropello, negar la eficacia de la misericordia (como le dijo el Salvador mismo a Isaías y al propio José Smith) e ignorar las palabras de los profetas y los apóstoles vivientes.
Les aconsejo que lean con mucha oración y ayuno que no por ser los ungidos del Señor, dejan de existir otros ungidos del Señor, como está en Doctrina y Convenios 121:

18 Malditos sean todos los que alcen el calcañar contra mis ungidos, dice el Señor, clamando que han pecado cuando no pecaron delante de mí, antes hicieron lo que era propio a mis ojos y lo que yo les mandé, dice el Señor.17 Mas los que claman transgresión lo hacen porque son siervos del pecado, y ellos mismos son hijos de la desobediencia.18 Y los que juran falsamente contra mis siervos para causarles la servidumbre y la muerte,19 ¡ay de ellos!; por haber ofendido a mis pequeñitos serán vedados de las ordenanzas de mi casa.20 Su cesta no se llenará, sus casas y graneros desaparecerán, y ellos mismos serán odiados de quienes los lisonjeaban.21 No tendrán derecho al sacerdocio, ni su posteridad después de ellos de generación en generación.22 Mejor les hubiera sido que se les hubiera colgado una piedra de molino al cuello, y se hubieran ahogado en lo profundo del mar.

¿Ustedes creen que son los únicos "pequeñitos" del Señor? ¿Creen ustedes que acusar de pecadores a los pacientes de enfermedades como la depresión y los trastornos semejantes no es alzar el calcañar contra los ungidos del Señor? ¿Creen que acusar a hombres, mujeres, jovencitas, madres de edad, madres jóvenes, padres jóvenes y viejos de ser impíos sólo por padecer depresión no es ofender a los pequeñitos del Señor?
¿En qué comunicado oficial, en qué Escritura, en qué palabras de los profetas se justifica semejante atropello que sólo tiene precedente en las inicuas prácticas de la secta zoramita que leemos en el Libro de Mormón?
Hay toda una generación adúltera, fornicaria, ladrona, abusiva, violenta y adoradora de las riquezas por sobre todas las cosas infestando la iglesia, enseñando supercherías y burlándose y vejando a los santos del pueblo del Señor. Si quieren "arreglar" la iglesia, vayan con ellos, enfréntenlos, no los eviten, no se pongan sólo con los que, ya torturados por las enfermedades de nuestros cuerpos y los dolores de nuestras almas, tenemos encima que padecer la persecución (porque eso es) y la infamante acusación de que no merecemos ni siquiera el privilegio de adorar a Dios.
La depresión no es la lepra. Y aún si así lo fuera, Cristo no negó su ayuda ni su misericordia ni la remisión de todos los pecados a ningún leproso, como tampoco se lo negó a ningún pecador.

Esta es la Iglesia de Cristo. Es Su obra, y se tiene que llevar a cabo con Su mentalidad, no con el turbio y limitado entendimiento del hombre natural.
Ya saben que nos gusta derribar "mitos", "leyendas urbanas" y "doctrina de pasillo". Nosotros los mormones somos super aficionados a todo eso, y nos encanta creerlo todo sin filtrarlo siquiera por la luz y la guía que nos da el Señor a través de las Escrituras, los dones del Espíritu y, a veces, ni siquiera mediante el simple y llano raciocinio.



Hay algunas ideas que los miembros de la iglesia tenemos sobre cómo debemos vivir, que si no tenemos cuidado, nos pueden hacer la vida de cuadritos.

No hablaremos de cosas que rayan en lo ridículo como la idea de que estamos obligados a tener 8 hijos como mínimo. Quizás un día hablemos de eso, pero sí de estereotipos que nos esmeramos en llenar.

Así como las mujeres del mundo se sienten obligadas a ser delgadas y bellas 24/7, así hay cosas que como SUD creemos que estamos obligados a ser y hacer, pero son ideas que nos pueden llevar a vivir un infierno en vida... y a nuestros seres cercanos.

1. Nuestra vida debe ser perfecta en todos los aspectos

Ya sé: Mateo 5:48 dice "Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre en los cielos es perfecto". Pero esa idea de perfección necesita ser aclarada. Si creemos que perfecto es el que ya no tienen nada que mejorar o que la perfección es haber logrado el máximo éxito financiero unido a una familia cuya esposa es amorosa, delgada, abnegada, bonita, inteligente, y a hijos altos, académicamente exitosos, económicamente emancipados, y llamamientos de obispados y presidencias, y que si no lo hemos logrado estamos fracasados, necesitamos la ayuda del Señor para cambiar nuestra mentalidad.
La palabra perfección no significa "sin error" o "sin mancha", sino que significa "pleno", "lleno", "completo".
El élder Russell M. Nelson dijo que está bien que no estemos totalmente plenos ni libres del pecado por ahora ("Perfection Pending", Ensign, Nov. 1995, p. 86). La perfección en esta vida es un proceso, no una posición personal ni social.
Estar obsesionado con la perfección puede generar sentimientos fuertes de desánimo y fracaso. Sin embargo, sentir que no somos todopoderosos y que no podemos solos puede ayudarnos a reconocer lo que el Señor hace en nuestro favor, así haremos lo que él nos pide, incluso ser pacientes con nosotros mismos. No habrá perfección, sino a través de Cristo.



2. Pedir ayuda emocional y profesional (psicólogos) significa que somos débiles o inicuos

Ya hemos hablado de esto en este otro artículo. Los psicólogos se sorprenden de la abrumadora cantidad de culpas que sus pacientes SUD cargan por el solo hecho de pedir ayuda profesional. Sienten que se han roto por ser espiritualmente débiles o que han actuado mal y el Señor los abandona así.
Nada es más equivocado. El apoyo psicológico es una forma metódica y responsable de cumplir con la admonición de "llorar con los que lloran", y "llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras".
Cuando los maestros orientadores y las maestras visitantes nos preguntan sobre nuestras circunstancias emocionales, también están cumpliendo esos mandamientos de ayudarnos los unos a los otros. Cuando el Salvador entró al Getsemaní, les pidió a Pedro, Santiago y Juan que oraran por él porque su corazón estaría sufriendo mucho.



3. Si estoy padeciendo dolor o adversidad, debe ser por algún pecado que cometí

Todos sufrimos aflicciones y pruebas, pero algunos se reprochan a sí mismos haber causado siempre su adversidad. Muchos SUD andan por la vida padeciendo dolores, pena, sufrimiento y tribulaciones de muchos tipos con una especie rara de "paciencia" que consiste en decir "me lo aguanto, porque yo soy el culpable de que estos males me ocurran".

Puede ser que algunas dificultades se originen en nuestros actos, pero no es así con todo lo malo que nos pasa. En las escrituras hay cientos de relatos de personas que sufrieron terribles penurias sin tener ni un gramo de culpa. Por ejemplo, el Profeta José Smith, que cumplió a cabalidad su misión desde su primer llamado, tuvo que enterrar a seis hijos suyos. En Juan 9 se nos relata sobre un ciego de nacimiento sobre el cual los discípulos preguntan "¿Quién pecó para que éste naciera ciego?", y Jesús les aclara que no es así como funciona: "No es que hayan pecado, sino que su adversidad está ahí para que pueda ser aplicado el poder de Dios", explica el Señor (en nuestras palabras).



Es hora de que dejes de culparte, de exigirte lo imposible y de sentir que todos son perfectos y tù estás en el hoyo. Cuando el Señor dijo "Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:22), también se refería a descubrir las pequeñas pero muy peligrosas mentiras que Satanás quiere que creamos para que nos desanimemos, nos enojemos con nosotros mismos y contendamos con nuestros hermanos.


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