Es probable que hayan estado en una reunión de la Iglesia cuando alguien comparte una historia que ya han escuchado algunas veces. Tal vez parezca que han sido cientos de veces. Probablemente hay algunas historias que incluso podrían recitar.
Recuerdo haber oído una de esas historias cuando era joven. Se trataba de una historia del presidente Spencer W. Kimball, y yo la había oído tantas veces que pensaba que podría repetirla mientras dormía.
Una noche de tormenta, el presidente Kimball vio a una joven madre embarazada y su hija de dos años de edad, en un aeropuerto. La madre no podía cargar a su hija por lo delicado de su embarazo,  tenía a la pequeña llorando junto a su pie.
Un grupo de pasajeros gruñones la miraron, juzgándola, dijeron cosas desagradables en voz baja, pero el presidente Kimball inmediatamente se ofreció a ayudar.
Con el permiso de la madre, levantó y consoló a la pequeña y le dio un trozo de chicle. Entonces él amablemente pidió a los que estaban en la fila si la joven madre se podía mover a la parte de enfrente. Los pasajeros que habían estado molestos aceptaron inmediatamente. Él habló con el empleado y consiguió asientos en el siguiente vuelo disponible, asegurándoles un buen viaje, mucho más rápido.
No fue hasta años después que supe la razón por la que el Señor quería que yo conociera tan bien esta historia.
Estaba viviendo en Tokio, Japón, con mi esposa y mi hija de un año de edad. Un día frío de tormenta, entré a la estación para tomar un tren. Me abrí paso entre la multitud y las sombrillas, y seguí por las escaleras, cuando vi a una mujer joven cargando a un bebé que lloraba. Las lágrimas corrían por el rostro exhausto de la madre, pero la gente que pasaba al lado de ellos solamente seguía caminando, murmurando.
Inmediatamente recordé la historia del presidente Kimball. El recuerdo vino a mí con tal fuerza que  me detuve al instante y le pregunté si podía ayudar. Una vez que se dio cuenta de mi sinceridad, me dejó sostener a su bebé y me contó su historia.
Estaba esperando a que su esposo volviera de hacer una llamada telefónica sobre una oferta de trabajo. Había estado sin trabajo durante meses, estaban sin hogar, viviendo en un parque.
En ese momento, su esposo regresó. Una vez que su esposa y yo le explicamos quién era yo, se dejó caer contra la pared. La llamada telefónica había sido infructuosa. Todavía estaba sin trabajo y aún estaban sin hogar.
No tenía un chicle que ofrecer, pero quería ayudar. Sabiendo que los líderes de la Iglesia a veces pueden ayudar en estas situaciones, llamé a mi presidente de estaca y le pregunté si podía reunirse con ellos. Él accedió a vernos esa noche. Después de colgar, les di el dinero que tenía y les dije que compraran comida y que nos reuniríamos más tarde. Ninguno de ellos había comido en más de 24 horas.
Más tarde esa noche, caminamos hasta la capilla, donde el presidente de estaca les dio la bienvenida y amablemente nos hizo pasar a su oficina.
Mientras hablábamos, el padre nos dijo que después de meses de vivir con hambre y desesperación, él y su esposa habían decidido que si él no conseguía un trabajo ese día, dejarían al bebé en una estación de policía y se quitarían la vida.
Mientras escuchaba, sentí una inmensa gratitud por el ejemplo y las enseñanzas de los profetas. En silencio, di las gracias al Padre Celestial por las historias que una vez había encontrado aburridas y repetitivas. Sin esa repetición, no creo que la historia del presidente Kimball habría venido a mí con la fuerza suficiente como para guiar mis acciones esa noche.
El presidente de estaca les presentó al obispo de su área, y ayudaron a la familia a obtener artículos de primera necesidad. Con el tiempo, todo el barrio apoyó a esta pequeña familia, mientras se volvían autosuficientes nuevamente. Mas adelante, aprendieron acerca del Evangelio restaurado, y tuve la bendición de bautizar al padre y la madre y el presidente de estaca les confirmó como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.
No considero que mi papel en esto haya sido tan importante, pero sé que yo estaba preparado para ese día tormentoso en la estación de tren. Había una razón para haber escuchado historias sobre los profetas durante mi juventud. El Padre Celestial sabía que algún día iba a necesitar esa historia del presidente Kimball y que requeriría mi ayuda para bendecir a alguien más.
Tenemos que tomarnos el tiempo para escuchar las palabras de los profetas. Con tanta información disponible al instante, podemos estar tan concentrados en la búsqueda de algo nuevo, algo emocionante, un nuevo entretenimiento, que llegamos a olvidar que el modelo del Señor es el consistente, y muchas veces repetitivo, alimento espiritual. Cuando oímos un mensaje más de una vez, es mejor reconocer que es para nuestro bien en lugar de ignorarlo porque lo hemos oído antes. A menudo ahí hay un mensaje más importante que puede resultar valioso para nuestra vida.
Podemos asegurarnos de recibir estos mensajes, simplemente estando en el lugar correcto en el momento correcto. El hacer las cosas pequeñas y sencillas permite que el goteo constante del Evangelio tenga una impresión duradera en nosotros. Y entonces estaremos preparados para hacer todo lo que el Padre Celestial nos pida.
por el Élder Scott D. Whiting, de los setenta

 

La obra misional es algo maravilloso y nos encanta idealizarla, pero a veces se nos pasa la mano y nos inventamos cada mentira sobre los misioneros Por ejemplo estas 6

1. "Los misioneros que regresan antes son malas personas"

Hay una gran cantidad de misioneros que regresan antes de que su misión concluya, algunos por problemas de salud y otros por problemas de dignidad y los miembros somos muy dados a juzgar yE avergonzar a los misioneros que regresan antes. Se vuelve una auténtica persecución y algunos de estos misioneros retornados dejan de ir a la Iglesia para evitar el maltrato de los miembros.
Cuando el tema es la salud, a veces sospechamos que se disimula un asunto de dignidad. 
Y aún si la razón del retorno fuera un problema de dignidad, ¿de verdad es tan malo? ¿Nos molesta que alguien inicie su proceso de arrepentimiento confesando sus pecados? 
En lugar de juzgar y avergonzar a los ex misioneros, ¡ayudemos a que pueda cumplir con su potencial! Necesitan amigos, familiares y líderes que les brinden amor y apoyo.
Volver de la misión antes de tiempo no convierte a nadie en una mala persona, pero la forma como tratas a un misionero retornado prematuramente sí habla mucho de qué tipo de persona eres tú. 

2. "Las hermanas son mejores que los élderes"

¿Cuál es el punto al comparar a los élderes con las hermanas? Son diferentes, porque hombres y mujeres tenemos capacidades diferentes, oportunidades y puertas que se abren a cada uno. Si el Señor no puede comparar y elegir favoritos, tampoco deberíamos hacerlo nosotros como miembros de su Iglesia.


3. "Los buenos misioneros van al extranjero"

El error de esta creencia tiene que ver con la simple lógica: ¿Acaso queremos insinuar que si se nos llama a servir en nuestro propio país es porque el Señor ya sabe que seremos malos misioneros?
La diferencia entre un buen y un mal misionero no es dónde sirve, sino la forma en que lo hace.

4. "Al regresar a casa pierden el espíritu"

Es cierto que muchos misioneros sufren una caída en su espiritualidad cuando llegan a casa, pero no es porque hayas sido relevados del llamamiento sino porque se reducen sus esfuerzos en la obra de salvación. A todo misionero relevado se le instruye a mantener su espiritualidad, sus normas y sus metas con la misma perspectiva eterna que tenía durante su misión.

5. "Si no fuiste líder de distrito o asistente fuiste mal misionero"

Esta idea atormenta a los mismos misioneros. Por alguna extraña razón pensamos que solamente los líderes en la Iglesia son buenas personas. Esta es otra idea fundada sobre un error de lógica: .es imposible que todos los miembros o misioneros en su misión lleguen a tener llamamientos de liderazgo. Consideramos el liderazgo como una escalera de jerarquía. 
Creemos que un misionero que se convirtió en el asistente del Presidente o en un líder de zona es mejor que el misionero que sirvió como compañero fiel a un élder que necesitaba atención amorosa.
Lo más importante que se hace en el Reino es ayudar a construir el Reino.

6. "Los misioneros exitosos bautizan mucho"

La idea de que los misioneros exitosos siempre bautizan es falsa y muy peligrosa. Los misioneros no salen a cumplir metas de venta.
La mayoría de las veces los misioneros solo tienen el poder de plantar semillas, y el corto tiempo de su servicio no les alcanza para cosechar los frutos. Si usted es un misionero de tiempo completo o un miembro regular siempre debe plantar semillas. Si usted desea cosechar, necesita nutrir y cuidar de las semillas plantadas. 





De las muchas dificultades que José Smith Jr. y su esposa Emma soportaron, la que tal vez fue la más difícil, especialmente para Emma, fue perder muchos de sus preciosos bebés. Sólo 5 de sus 11 hijos vivieron más allá de los 2 años, y su única hija biológica murió al nacer. Después de que su esposo murió en 1844 y la mayoría de los Santos se trasladó al oeste, Emma permaneció en Nauvoo para criar sola a sus hijos sobrevivientes. Averiguamos qué pasó con cada uno de los hijos de los Smith y dónde terminaron en su edad adulta los sobrevivientes.

Alvin Smith

La primera de muchas muertes trágicas, el primer bebé de José y Emma, nació y murió el 15 de junio de 1828, en Harmony, Pensilvania, durante el tiempo en que se perdieron las 116 páginas que se le dieron a Martin Harris. De acuerdo con la Biblia de la familia, el bebé fue llamado Alvin, probablemente por el hermano mayor de José, que murió poco antes de que recibiera las planchas de oro. Sin embargo, la lápida solo dice "en memoria de un bebé hijo de José y Emma Smith."

Thadeus y Louisa Smith

Estos gemelos vivieron solo tres horas, nacieron el 30 de abril de 1831, en Kirtland, Ohio, y se les dio los nombres de Thadeus y Louisa en la Biblia de la familia.
Un par de gemelos nacidos el mismo día, hijos de John y Julia Murdock, fueron adoptados por los Smith poco después de perder a sus propios hijos, cuando Julia Murdock murió después de dar a luz.

José  Murdock Smith

Uno de los gemelos adoptados por Emma y José Smith, el pequeño José murió cuando tenía 11 meses de edad. Su muerte fue probablemente el resultado de una combinación de sarampión y la exposición al aire frío cuando una turba atacó al profeta José en la granja John Johnson en Hiram, Ohio.

Julia Murdock Smith


Julia y su hermano gemelo José fueron adoptados por José y Emma cuando tenían nueve días de edad, después de que su madre murió dándolos a luz y su padre no podía cuidar de ellos. A pesar de que su hermano no sobrevivió a su primer año de vida, Julia vivió hasta los 49 años. Ella tenía 13 años cuando su padre adoptivo, el profeta José, fue asesinado en la cárcel de Carthage y ella se quedó con su madre, su abuela (Lucy Mack Smith), y sus hermanos en una Nauvoo abandonada.
Se casó con Elisha Dixon cuando tenía 17 o 18 años, en contra los deseos de su familia. Poco después se trasladó con él a Texas, donde él murió unos años más tarde en un accidente de barco. Después de la muerte de su esposo, ella regresó a vivir con su madre, Emma, en Nauvoo. Fue allí donde conoció a John J. Middleton y se casó con él en 1856. Durante su matrimonio con Middleton, se unió a la Iglesia Católica, de la que su marido era un miembro devoto. Con el tiempo se trasladaron a St. Louis, Missouri. Después de 20 años, llegó a ser un matrimonio muy difícil y Julia se separó oficialmente de Middleton y regresó a Nauvoo para vivir y cuidar de su madre enferma.
Después de la muerte de su madre en 1879, Julia se fue a vivir con su hermano Alexander durante un tiempo y después con unos amigos, la familia Moffitt. Mientras vivía con los Moffitt, murió de cáncer de mama en septiembre de 1880, sin dejar posteridad.

José Smith III


José Smith III nació el 6 de noviembre de 1832, en Kirtland. Fue bautizado a los 11 años, aproximadamente 7 meses antes de que su padre muriera. Se casó con Emmeline Griswold el 22 de octubre y tuvo cinco hijos con ella durante sus 13 años de matrimonio.
Un fuerte oponente de la poligamia, se desempeñó como presidente y profeta de la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (ahora la Comunidad de Cristo), de 1860 hasta 1914.
Tras la muerte de su primer esposa, José III se casó con Bertha Madison en 1869. Ella murió en octubre de 1896, dejándolo con nueve hijos más. Conoció a Ada Rachel Clark y se casó con ella dos años más tarde, en enero de 1898 en Ontario, Canadá. Con el tiempo se trasladaron de nuevo a Missouri y tuvieron tres hijos.
José III murió a los 82 años el 10 de diciembre de 1914, y tiene una gran descendencia.

Frederick Granger Williams Smith


Llamado así por un amigo cercano de José y primer consejero de la Primera Presidencia, Frederick G. Williams, fue el segundo hijo sobreviviente de la familia de José Smith Jr. Nació en Ohio el 20 de junio de 1836. Tenía sólo 8 años de edad cuando mataron a su padre y su familia fue obligada a huir por la turba violenta una vez más. Con el tiempo se casó con Anna Marie Jones en 1857 y tuvo una hija con ella. Cayó enfermo a los 20 años y murió en abril de 1862. Su hija, Alice Fredericka, nunca se casó, y no dejó descendientes de este hijo de José Smith.

Alexander Hale Smith

Alexander Hale nació en Far West, Missouri el 2 de junio de 1838, en el tiempo de la persecución de los primeros santos. Se cree que fue llamado así por el consejero legal de la Iglesia y amigo de José, Alexander Doniphan. Alexander Smith tenía sólo 6 años cuando José y Hyrum fueron asesinados y creció teniendo pocos recuerdos de su padre.
Se casó con Elizabeth Agnes Kendall en junio de 1861 y fue bautizado en la iglesia RSUD por su hermano mayor, José Smith III, el año siguiente. Sirvió varias misiones para esa iglesia, y en algunas ocasiones viajó a Utah. Tuvo muchos llamamientos dentro de la iglesia RSUD a lo largo de su vida, y, finalmente, fue llamado como consejero del presidente de la iglesia RSUD y más tarde como patriarca de la iglesia RSUD antes de morir en Nauvoo en 1909.
Él tuvo nueve hijos con Elizabeth y tiene una gran descendencia en la actualidad.

Don Carlos Smith

Este hijo de los Smith, llamado así por el hermano menor de José Smith Jr., vivió poco más de un año. Nació el 13 de junio de 1840, y murió el 15 de agosto de 1841, debido a una epidemia en Nauvoo.

Hijo Sin nombre

Fue el último de los hijos de Emma en morir en la infancia, este niño nació muerto el 6 de febrero de 1842, en Nauvoo, sólo dos años antes de que su padre fuera asesinado.


David Hyrum Smith


Nació en noviembre de 1844, casi 5 meses después del martirio de José y de Hyrum, David nunca conoció a su padre, o al tío por el que fue nombrado. Tenía 3 años cuando Emma se volvió a casar y 16 cuando su hermano empezó la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Fue ordenado élder de la iglesia RSUD en 1863.
Se casó con Clara Charlotte Hartshorn en mayo de 1870 y tuvo un hijo con ella. Fue llamado a servir como segundo consejero de su hermano Joseph Smith III en la presidencia de la iglesia RSUD, pero la disminución en su salud mental condujo a su familia a colocarlo en el Hospital de salud mental del Estado de Illinois en 1877. Permaneció como paciente allí hasta que murió en agosto de 1904 a los 59 años.

Imagen principal y todos los retratos de Wikimedia Commons. Imagen lápida Alvin Smith de findagrave.com.

 
...porque he aquí, a la puesta del sol, no hubo obscuridad; y el pueblo empezó a asombrarse porque no hubo obscuridad al caer la noche. 3 Nefi 1:15
Cuando un lamanita llegó a Zarahemla profetizando que habría "grandes luces en el cielo", que en la noche "no habrá obscuridad... parecerá que es de día", y habría "muchas señales y prodigios en el cielo" (Helamán 14:2-6), algunos nefitas se mostraron escépticos, e incluso hostiles (Helamán 16:2). En los siguientes cinco años, tanto el escepticismo como la hostilidad crecieron, y se fijó una fecha en la que "se habría de aplicar la pena de muerte a todos aquellos que creyeran en esas tradiciones "si la señal no se presentaba (3 Nefi 1: 7,9). Sin embargo, como fue profetizado, "a la puesta del sol, no hubo obscuridad " y "estuvo tan claro como si fuese mediodía " (3 Nefi 1:15,19).
Hoy en día, esta señal profética sigue siendo difícil de creer para algunos. ¿Cómo podría haber una noche sin oscuridad? Es imposible saber a ciencia cierta cómo Dios produjo una señal de este tipo, pero hay eventos astronómicos y atmosféricos naturales que pueden arrojar alguna luz sobre este asunto.
Hugh Nibley una vez sugirió a sus estudiantes que esta señal podría haber sido causada por una supernova, comparándola con una ocurrida en 1054 d.C. que "pudo verse por todo el mundo" y "era casi tan brillante como el sol." Los astrónomos han documentado una supernova en el siglo XI que, según el investigador principal, Frank Winkler, proveyó la luz suficiente como para que "la gente pudiera leer manuscritos a la medianoche por su luz."
Sin embargo, Samuel parece decir que la nueva estrella en el cielo era una señal separada de la noche sin oscuridad (Helamán 14:5). En este sentido, John A. Tvedtnes señaló algunas posibles similitudes con los efectos atmosféricos causados por una explosión que tuvo lugar en una zona remota de Rusia el 30 de junio de 1908. Conocido por los estudiosos simplemente como el "evento de Tunguska", los científicos aún no están seguros exactamente de qué fue lo que causó la explosión. Su efecto sobre el cielo en la noche, sin embargo, está bien documentado.
Como informó la NASA,
los cielos nocturnos brillaban, y llegaron informes de que las personas que vivían muy lejos en Asia podían leer periódicos al aire libre hasta la medianoche.
En el estudio más completo sobre el evento hasta la fecha, Vladimir Rubtsov documentó el fenómeno atmosférico en 155 lugares diferentes,  repartido en varios días, desde unos pocos días antes de la explosión. Tvedtnes informó:
Durante meses después, hubo espectaculares amaneceres y puestas de sol en todo el mundo, causado por la gran cantidad de polvo arrojado a la atmósfera. [Hubo también] anomalías durante el día, como, halos solares intensos y prolongados, nubes madreperla y un Anillo de Obispo (una gran corona de difracción alrededor del sol).
Sin embargo fue la noche del 30 de junio la más espectacular. De acuerdo con Rubtsov,
a lo largo de un territorio de cerca de 12 millones de km², no hubo separación de la noche del 30 de junio y el día del 1 de julio. [Esa noche, un astrónomo soviético] esperó en vano a que cayera la noche, [y en Alemania], la intensidad de la luminosidad nocturna era considerable... A la 1:15 am estaba tan claro como en el día. [A pesar de cubrir una vasta región], no ocurrieron anomalías atmosféricas en la zona de Tunguska, [y la intensidad de la luz nocturna] parecía aumentar de este a oeste,
lo cual indica que era más brillante cuanto más lejos de la explosión de Tunguska uno estuviera.
Un milagro se puede definir como "un evento benéfico producido a través del poder divino, que los mortales no entienden y que no pueden duplicar." Dios usa los milagros para que  grandes beneficios puedan ser llevados a la humanidad, “de acuerdo a su fe" (Mosíah 8:18; Alma 37:40). Al mismo tiempo, el élder John A. Widtsoe, miembro del Quórum de los Doce y él mismo un científico, aseguró que "este es un universo de leyes y orden", y por lo tanto
un milagro significa simplemente un fenómeno que no se entiende, en sus relaciones de causa y efecto.
Los fenómenos y anomalías asociadas con el evento de Tunguska en 1908: el resplandor de la noche en los días previos, el total brillo de la noche después, la continuación del resplandor, las noches continuas y los efectos incluso durante el día en los días que siguieron, sorprendentemente demuestran al menos una de las posibles causas naturales de cómo Dios pudo haber cumplido la profecía de Samuel. Aunque dichas observaciones astronómicas y atmosféricas no pueden ser completamente entendidas o explicadas.
Sin importar el método que el Señor utilizó para lograr este milagro, la noche sin oscuridad es profundamente simbólica y significativa.
Kimberly M. Berkey señaló que
el exceso de luz que rodea el nacimiento de Cristo actúa como una especie de mañana
El comienzo de un nuevo amanecer da la bienvenida al Salvador en el mundo: la luz del mundo había llegado, introducido en el mundo por la luz.
Por otra parte, al igual que con la aparición de una nueva estrella, cualquier método para hacer que la noche brillara como el día habría requerido una gran cantidad de planificación previa de parte del Señor. El élder Neal A. Maxwell enseñó,
la llamada ‘pequeña estrella de Belén' era en realidad una gran declaración del diseño divino. Tuvo que haber sido colocada en su órbita mucho tiempo antes de que brillara de manera tan precisa!
El élder Maxwell continúa explicando que el Señor pone el mismo cuidado y atención a las vidas de sus hijos.
Su precisa supervisión se refiere no sólo a las órbitas astrofísicas, sino a las órbitas humanas también.  [Así como la nueva estrella] estaba en su órbita precisa mucho antes de que brillara, [también lo son los individuos] colocados en órbitas humanas para iluminar.

Puedes leer el artículo en inglés, con sus fuentes en https://knowhy.bookofmormoncentral.org/content/how-was-there-a-night-without-darkness
Muy a menudo olvidamos que vivimos en la plenitud del cumplimiento de los tiempos, y todas las bendiciones que recibimos por eso, es tan cotidiano para nosotros que ya no lo notamos y mucho menos valoramos. Nuestra vida es muy distinta a la de nuestros antepasados, contamos con comodidades y tecnología con la que solo se podía soñar. Y seguro nunca han pensado que el poder leer las escrituras en nuestro hogar es una experiencia que es exclusiva de nuestra época.
¿Por qué?

1. El "libro" no existía

Fue hasta el siglo II d. C. que el hombre inventó el libro como lo conocemos (papel flexible, cosido a  un soporte de forma rectangular), antes de eso, para poder conservar un texto se usaron piedras, tablas de arcilla, láminas de metal, rollos de papiro, pergamino, telas y otros materiales, muy poco prácticos comparados con los libros de papel.

2. Los libros eran increíblemente caros.

Antes de la revolucionaría invención de la imprenta los conventos medievales se encargaban de transcribir los libros existentes, si querías una copia debías esperar a que un escriba lo transcribiera en su totalidad, lo que podía llevar años. Los libros costaban una fortuna, por lo que solo las personas adineradas y la iglesia católica tenía acceso a ellos.


3. La falta de puntuación hacía imposible leer en voz baja

No fue sino hasta la invención de la imprenta por Jogannes Gutenberg que el uso de los signos de puntuación comenzó a hacerse común. Llegar a usarlos con regularidad fue incluso más difícil que la invención de la imprenta. Durante siglos los textos se escribían sin ellos lo que hacía muy difícil entender por completo lo que el autor trataba de decir. Ni siquiera existía la separación entre palabras (imagínenleertodalabibliaasí), que hacía imposible leerlos sin ser erudito, era necesario estudiarlos durante meses o incluso años para poder interpretar lo que decían y para leerlos tenías que hacerlo en voz alta, con tu propia entonación y pausas ya que estas no existían en el texto. No era posible leer un texto al primer intento ni tampoco en voz baja.

4. No existían "La Biblia" ni "El Libro de Mormón"

La Biblia es un conjunto de textos escritos en hebreo, arameo y griego que se escribieron a lo largo de 1000 años, los textos más antiguos con los que contamos son del siglo X a. C. No fue sino hasta el año 382 de nuestra era que en el Sinodo de Roma la iglesia católica hizo la primera compilación de textos que formaron la Biblia, la cual se tradujo al latín. A partir de entonces reformadores y protestantes han modificado la cantidad de textos que se incluyen, así hasta llegar a la versión que tenemos ahora. La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días utiliza la versión del Rey Santiago, usada por los protestantes.
Por otro lado El Libro de Mormón, aunque hace referencia a un pueblo que vivió del 600 a.C. hasta el 421 d.C. no fue publicado sino hasta el año 1830. Fue un texto que en su totalidad fue pensado para nuestra época, los nefitas y lamanitas nunca tuvieron el libro, así que las enseñanzas contenidas en él están dirigidas a nosotros y a nadie más. Antes de 1830 el mundo no conocía algo como "El Libro de Mormón".

5. No se tenía acceso a las escrituras

Durante los 1000 años que duró la Edad Media las personas "comunes" no tuvieron acceso a la Biblia, ya hemos hablado del costo de los libros, pero no era el único factor que lo impedía, las escrituras estaban en latín y solo los del clero podían leerlas, incluso muchos de ellos nunca la estudiaron. Ademas, la iglesia católica prohibía tajantemente que las personas tuvieran acceso a ellas. No fue sino hasta el movimiento protestante en el siglo XVI que esto empezó a cambiar, existía un  profundo anhelo por llevar la "palabra de Dios" a todas las personas, pues consideraban que la iglesia católica se había corrompido. Hombres como William Tyndale tuvieron que padecer la muerte por haber traducido la Biblia al inglés y muchos otros fueron perseguidos, excomulgados y muertos en su búsqueda por acercar las escrituras al pueblo. Fue gracias al sacrificio de estos hombres que la familia Smith pudo tener una Biblia que permitiera la Restauración del Evangelio en el siglo XIX

El hecho de que hoy día tengamos a mano las escrituas y que sea muy fácil adquirirlas y leerlas no hace que deje de ser un milagro, ha sido un camino largo y difícil. La próxima vez que tomes en tus manos tus libros canónicos piensa en lo afortunado que eres de tenerlos.


El élder Jeffrey R. Holland, del Quórum de los Doce Apóstoles, sin duda, enseña los principios y la doctrina de forma que nos conmueve, desde el más famoso y querido púlpito de la Iglesia.
Pero para los residentes de Hiko, Nevada, nada dicho por el élder Holland en el interior del Centro de Conferencias podría tener un impacto mayor que lo que vieron un día de octubre hace casi 20 años. Es una historia que recuerdan a menudo, como un recuerdo sagrado que no esconderían debajo de un almud.
La experiencia comienza en un edificio de departamentos en Rusia.
¿Dónde termina? En una tumba rocosa en Nevada.
El sábado 17 de octubre de 1998, el élder José Mackintosh, de 20 años, de Hiko y su compañero, el Elder Bradley Borden, también de 20 años, de Mesa, Arizona, fueron atacados violentamente, después de una reunión por la noche en Ufa, Rusia. Las puñaladas hirieron gravemente al élder Borden y fue enviado a recuperarse a un hospital en Alemania.
El élder Mackintosh murió en el lugar.
La noticia viajó rápidamente a la pequeña ciudad de Hiko y para el domingo por la tarde, un servicio sacramental fue programado para los dos barrios locales y al élder Holland se le asignó visitar, presidir y dar consuelo.
Una semana más tarde, el élder Holland regresó para el funeral.
Sólo 12 horas antes de que el élder Mackintosh fuera homenajeado y sepultado, los amigos se reunieron en el cementerio de Schofield en Hiko para terminar la excavación de la tumba. El suelo era demasiado difícil para que la retroexcavadora terminara el trabajo y gran parte del trabajo necesitaba completarse con palas, barras de acero, y picos.
Al caer la tarde, un coche entró en el cementerio y se detuvo tranquilamente. Un hombre salió de él y se quitó el saco del traje. Su camisa blanca y corbata trazaron un contraste memorable con el polvoriento atardecer de Nevada.
"¿Puedo ayudar?", Preguntó el hombre y el grupo de amigos se quedó sin habla. El voluntario era el élder Holland.
A medida que se metía en la profunda fosa preguntó: "¿Alguien podría prestarme una pala?" Entonces, con el corazón entristecido y con la suciedad y el dolor en sus rostros, cavaron.
Courtney Dahl, un líder del sacerdocio y amigo cercano de la familia Mackintosh, recordó en una entrevista, que es como si la escena se hubiera producido ayer y no hace dos décadas.
Recuerdo lo brillante de sus zapatos al estar de pie en la tumba y el reflejo de la pala. Cómo se arremangó la camisa. Cómo sudó como el resto de nosotros.
El élder Holland, con miles de razones para salir pronto, se quedó hasta que el trabajo estuvo terminado.
El funeral estuvo totalmente lleno. Dahl narra que las personas estaban sentadas hasta el escenario del salón cultural y otros más estaban en las orillas. El élder Holland y la familia del élder Mackintosh hablaron con cariño sobre el maravilloso misionero que había soñado servir en Rusia desde la infancia.
Después del servicio, y con la procesión funeraria más larga que Dahl hubiera visto, el élder Holland volvió a la tumba que había ayudado a excavar. Cuando la dedicación y el entierro estuvieron completos, el élder Holland se quedó y estrechó la mano de cada asistente.
Más tarde, Dahl se enteró que el élder Holland había manejado su propio coche a Hiko en ambas ocasiones para tener la flexibilidad de permanecer el tiempo que fuera necesario.
"Todavía puedo sentir el amor fraternal que el sinceramente sentía por cada uno de nosotros, al participar en este servicio tal como Cristo. No había duda entre nosotros que él era un siervo elegido y un testigo personal de Jesucristo."
Dahl acentúa la timidez que mostró este apóstol del Señor por toda la atención.
"Él sabía que este fin de semana no se trataba de él; se trataba de José y su familia, pero también sabía que tenía la responsabilidad de llorar con los que lloran”.
Este fin de semana, durante la Conferencia General, los que estuvieron presentes esa semana especial en Hiko, Nevada, sonrieron cuando el élder Jeffrey R. Holland se paró en el púlpito para hablar a una audiencia global.
Millones lo ven con un traje oscuro limpio, con los ojos brillantes y una hermosa corbata.Sin embargo, un pequeño grupo de hermanos le ven de manera diferente. En sus mentes, las mangas de este discípulo se enrollan, el sol toca su cara, y él está, literalmente, lleno de suciedad y servicio.
Sea lo que sea que el élder Holland enseñe será poderoso y conmovedor. Pero Dahl y todos los que vivieron ese fin de semana de octubre conocen que las enseñanzas y los ejemplos más importantes no siempre provienen de un púlpito.
Por Jason F. Wright

Este artículo fue publicado en inglés en http://www.ldsliving.com

Este 1 y 2 de octubre se llevará a cabo La Conferencia General de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Estas reuniones ofrecen una oportunidad para que los miembros de la Iglesia en todo el mundo (y cualquier otra persona que esté interesado) puedan reunirse al mismo tiempo y aprender de las Autoridades Generales de la Iglesia y de las organizaciones auxiliares.
En la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos días se llevan a cabo servicios de culto semanales el día domingo y están dirigidos por los líderes locales. La Conferencia General es una oportunidad especial para escuchar los mensajes espirituales del Profeta y otros líderes de la Iglesia en general. He aquí una breve descripción de lo que ocurre durante estas reuniones de la Conferencia General.
Las reuniones de la Conferencia General se llevan a cabo dos veces al año (una en abril y otra en octubre) en el Centro de Conferencias de la Manzana del Templo. Aunque este es el auditorio más grande de su tipo, con capacidad para 21.000 personas, todavía no es suficientemente grande para los 15,6 millones de miembros de la Iglesia SUD, por lo que las conferencias se transmiten en vivo por todo el mundo. Usted puede ver la Conferencia General en directo, vía satélite en miles de iglesias en más de 100 países (para encontrar una capilla cerca de su hogar visite https://www.lds.org/maps/meetinghouses/lang=spa), traducido simultáneamente, en la televisión a través de KSL o BYU-TV, o transmitido en vivo en LDS.org y el Canal Mormón en YouTube.
Cada Conferencia General consta de seis sesiones de dos horas. La mayoría de las reuniones están destinadas a todos los miembros (sesiones generales), mientras que una de las reuniones se centra específicamente en los hombres de la Iglesia (Sesión General Sacerdocio) y la otra se centra específicamente en las mujeres de la Iglesia (Sesión General de Mujeres). Las reuniones de hombres y mujeres están destinadas a ayudar a este grupo de personas en específico y las reuniones generales tienen por objeto ayudar a todos. Todas las reuniones están disponibles para cualquier persona, incluso si no son miembros de la Iglesia SUD.
Los mensajes compartidos en la Conferencia General cubren una variedad de temas espirituales destinados a elevar y ayudar a las personas a ser mejores personas.
Las conferencias generales son las reuniones mundiales semestrales de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los miembros de la Iglesia se reúnen para recibir guía y ánimo de los líderes de la Iglesia acerca de cómo vivir el Evangelio basándose en las enseñanzas de Jesucristo. 
Los oradores son el Presidente y Profeta de la Iglesia SUD, actualmente el presidente Thomas S. Monson; sus dos consejeros, el presidente Henry B. Eyring y el presidente Dieter F. Uchtdorf; los miembros del Quórum de los Doce Apóstoles; y otros los líderes de la Iglesia de todo el mundo.
Usted puede ver, escuchar o leer los mensajes de la última Conferencia General, que se celebraron en años anteriores visitando lds.org
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No hay necesidad de desear las bendiciones de otra persona. Cada uno de nosotros tiene las suyas propias.
Mis hija de 6 años, Lucy estaba siendo una hermana mayor generosa, ayudando a Emmy, de 3 años de edad, a abrir su primer regalo de cumpleaños. Cuando Lucy vio más allá de la envoltura de papel verde azulado con lunares blancos, el contenido del regalo, su generosidad se convirtió en amarga envidia.
¿Qué? dijo con incredulidad, con los ojos mirándonos a mi esposa y a mí, cuando se dio cuenta de que era una muñeca de una película para niños muy popular— ¡Quiero una muñeca de Elsa!
Si tienes hijos, o si alguna vez fuiste joven, o si eres un ser humano, te sentirás familiarizado con la escena. Un niño está contento y es amable hasta que ve a otro niño con algo que no tiene, a pesar de que el niño tiene muchos juguetes y suficientes motivos para ser feliz con lo que tiene.
Los adultos vemos claramente esta falta de visión como algo infantil, sin embargo, si somos honestos sabemos que este tipo de visión nublada no termina con la infancia. Los sentimientos de celos y envidia hacia nuestros semejantes, que son bendecidos, son parte de nuestra vida hasta el final.

¿Por qué nos lastima el que otros sean bendecidos?

El mandamiento "No codiciarás... cosa alguna de tu prójimo" puede ser el último de los 10 mandamientos, pero ha sido una de las primeras y principales luchas de mi vida. (Tal vez por eso lo noto tan fácilmente en mis hijos.) Otros compañeros de clase eran más dotados físicamente y socialmente; otros misioneros tuvieron una mayor abundancia del don de lenguas; a otros se les ha dicho "Estás contratado" en los trabajos codiciados para los que yo he sido entrevistado; y hoy en día, otros tienen casas más grandes, más dinero, más libertad.
Verdaderamente soy una de las criaturas más débiles de la creación de Dios, y he pasado gran parte de mi vida envidiando a otros que han sido proveídos con más. He fallado varias veces al tratar de ser como ellos, olvidando que hay un divino, y único yo.
Afortunadamente, los fracasos nos acercan a la verdad mediante un proceso de eliminación. Mi incapacidad de ser lo que los demás son me acerca a aprender lo que soy y lo que puedo ofrecer al mundo.
Me llama la atención la pregunta del Élder Jeffrey R. Holland:
¿Por qué nos sentimos dañados cuando alguien más es bendecido? Es un asunto fundamental que se debe trabajar a través de nuestra vida antes de que esta haya terminado.
Tengo más de 30 años y sigo luchando por responder la pregunta del Élder Holland. Afortunadamente, Dios me ha bendecido con una variedad de ayudantes a lo largo del camino de mi vida, incluyendo una esposa, tres hijas, padres, hermanos, parientes políticos, compañeros de trabajo y grandes libros, que me han enseñado no sólo más acerca de quién soy sino también a sentirme cómodo con el yo que es la creación de Dios.

Cada uno tiene sus propias bendiciones

Las escrituras y las palabras de líderes religiosos fuera del mormonismo también han sido valiosos compañeros de viaje en mi vida.
Encuentro un gran alivio de Alma en el Libro de Mormón. A pesar de que es un líder espiritual, él confiesa estar equivocado en su deseo de predicar el arrepentimiento a todo el mundo. Reconoce el pecado en su deseo de hacerlo todo y llega a la humilde conclusión de que él no es el único recurso que Dios tiene para cumplir con su proyecto divino. “debería estar conforme con lo que el Señor me ha concedido", dice Alma (Alma 29:3).
Otro gigante espiritual, Pablo, compara la iglesia con un cuerpo y nos recuerda que "tampoco el cuerpo es un solo miembro, sino muchos " (1 Corintios 12:14). Y Doctrina y Convenios enseña la doctrina liberadora que  a todo hombre (y mujer) le es dado un don por el Espíritu de Dios " (D. y C. 46:11)
El rabino Jonathan Sacks, exjefe de las Congregaciones Hebreas Unidas de la Mancomunidad y uno de mis autores favoritos, comparte la siguiente idea:
La paz viene cuando vemos nuestro reflejo en el rostro de Dios y dejamos de lado el deseo de ser otra persona. ... No hay necesidad de desear la bendición de otra persona. Cada uno tenemos lo propio. (Not in God’s Name, 139).

Avanzando con alegría

He pasado demasiado tiempo de mi vida fracasando en intentos de ser lo que otras personas son y tener lo que ellos tienen, además de no confiar en la promesa de Dios de que tengo algo especial que ofrecer y olvido su enseñanza de que necesito estar contento con lo que me ha dado.
De hecho, ni el tamaño ni la visibilidad de nuestra contribución importa. El suyo es un reino de extraña aritmética, donde Él deja a 99 para encontrar una perdida, pone al último en primer lugar, eleva a los sirvientes al trono, y sus entrañas se conmueven por la fe de los sencillos, los débiles, los desconocidos, y los ignorados.
Por supuesto, estas verdades suenan bien, pero la realidad es que aplicarlas puede ser una carga pesada. Más esencial, por lo tanto, es que nos involucremos en la búsqueda constante, orar, y llegar a descubrir nuestro lugar en el plan de Dios, confiando en que su amor por nosotros es independiente de nuestros logros; estando siempre arraigados en la realidad de que somos y siempre seremos Su creación divina.
En las palabras de esperanza de un escritor,
En algún lugar en el mundo, hay una figura moldeada como tú. Una vez que la encuentras, podrás embonar ahí. Entonces, así avanzo, todavía luchando a veces con la envidia infantil y el miedo a la tierra y el abandono del cielo, por nunca llegar a ser el yo que Dios quiere que sea.

Samuel B. Hislop es un profesional de la comunicación, originario de Logan, Utah. Él escribe a menudo, lee ampliamente, y juega frecuentemente con sus tres preciosas hijas.